Bolivia y Perú buscan cortar el flujo de químicos que alimenta la cocaína y la minería ilegal


Con respaldo de la Unión Europea, ambos países avanzan en una estrategia binacional para controlar insumos químicos, el eslabón clave de las economías ilícitas.

eju.tv / Video: FIAP

Bolivia y Perú acordaron en Lima una estrategia conjunta para frenar el tráfico de insumos químicos utilizados en la producción de drogas y la minería ilegal, en un seminario binacional respaldado por la Unión Europea que reunió a fuerzas policiales, fiscales, aduanas y organismos técnicos con el objetivo de atacar la base logística del crimen organizado transnacional.



Según un reporte de la Fundación para la Internacionalización de las Administraciones Públicas (FIAP), por primera vez en este nivel, ambos países apuntan directamente al eslabón más sensible del narcotráfico, el suministro de precursores químicos como parte fundamental de la producción de sustancias ilícitas, específicamente, la cocaína.

El seminario, desarrollado durante tres días en Lima, marca un giro estratégico en la lucha contra las economías ilícitas, al trasladar el foco desde la incautación de droga hacia el control de los insumos que permiten su producción bajo la premisa de que, sin químicos, no hay cocaína. Y sin control de estos insumos, el crimen organizado mantiene intacta su capacidad operativa.

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Las autoridades participantes coincidieron en que el tráfico de insumos químicos se ha sofisticado en los últimos años, con nuevas rutas, mecanismos de evasión y uso de sustancias emergentes. El problema no se limita al narcotráfico. También alimenta la minería ilegal, especialmente en zonas amazónicas, donde el uso de químicos como mercurio y otros compuestos genera impactos ambientales severos.

El seminario abordó precisamente esas conexiones: rutas transfronterizas de desvío, comercio ilícito de sustancias, lavado de activos vinculado al negocio químico, control en zonas de minería ilegal y redes sin fronteras. El diagnóstico compartido muestra justamente que las organizaciones criminales operan en red y sin fronteras, lo que obliga a una respuesta coordinada.

Parte de los asistentes del seminario sobre el control de insumos químicos. Foto: FIAP

En ese contexto, uno de los principales objetivos es establecer mecanismos de coordinación en tiempo real entre Bolivia y Perú, ello implica intercambio de inteligencia, estandarización de protocolos y capacidad de reacción conjunta, con el objetivo operativo de intervenir no solo el transporte, sino toda la cadena logística de los precursores.

Otro punto clave es el enfoque en zonas estratégicas, particularmente en regiones fronterizas, donde el control estatal suele ser más débil. La estrategia apunta a reforzar las inspecciones, mejorar la detección de sustancias, coordinar operativos binacionales y fortalecer la judicialización de estos delitos; es decir, en términos prácticos, esto busca cerrar los corredores por donde se mueven los insumos antes de convertirse en droga.

El rol de la Unión Europea (UE) no es menor, porque su apoyo se enmarca en programas de lucha contra el crimen organizado en la región andina, con énfasis en prevención y control de flujos ilícitos. A diferencia de enfoques tradicionales centrados en interdicción, esta estrategia apunta a anticiparse al delito, vale decir, cortar el problema antes de que la droga exista.

Bolivia y Perú son dos piezas clave en la cadena global de producción de cocaína. Si bien el foco internacional suele estar en cultivos y laboratorios, el control de insumos es el punto menos visible, pero más crítico del sistema. Golpear esa cadena implica afectar la capacidad de producción, la eficiencia de los laboratorios y los costos operativos del narcotráfico.

El acuerdo binacional marca un giro en la estrategia, porque pasa del decomiso a la prevención estructural en un escenario donde el crimen organizado se adapta constantemente, por ende, la apuesta de Bolivia y Perú es intervenir donde más duele, que es la logística que sostiene toda la economía ilegal. El verdadero punto débil no está en la droga, sino en lo que la hace posible.