Cocaleros llegan a La Paz con la renuncia de Rodrigo Paz como única consigna


La marcha que llegó desde Caracollo endureció se sumará a los bloqueos que mantienen cercada a la sede de gobierno. El Ejecutivo denuncia un intento de desestabilización mientras sectores movilizados radicalizan su posición.

eju.tv / Video: DTV – RRSS

La ciudad de La Paz ingresó este lunes a una de las jornadas más tensas desde el inicio del gobierno de Rodrigo Paz Pereira, con el descenso de la marcha impulsada por sectores afines al evismo y organizaciones campesinas que tienen como principal consigna la renuncia del mandatario. La movilización, que partió el pasado 12 de mayo desde Caracollo, avanzó durante casi una semana por el altiplano y prevé concentrarse en la sede de gobierno para sumarse a los bloqueos y protestas que ya llevan dos semanas.



La marcha fue convocada inicialmente bajo la denominada “Marcha por la Vida para salvar Bolivia”, con demandas relacionadas al combustible, la crisis económica y el rechazo a la Ley 1720 de reconversión de tierras; sin embargo, durante los últimos días el discurso de la dirigencia cambió abiertamente hacia el pedido de salida del presidente Rodrigo Paz.

“Las bases y los sectores sociales están radicalizando las medidas”, declaró el vicepresidente de las Seis Federaciones del Trópico, Dieter Mendoza, en pasadas jornadas. “Es por eso que las bases están pidiendo que se vaya”, añadió el dirigente evista al justificar el endurecimiento de las protestas.

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En distintos puntos del recorrido, los marchistas levantaron pancartas y consignas dirigidas directamente contra el Gobierno. “Estamos pidiendo la renuncia del presidente”, afirmó Wilder Vásquez, uno de los dirigentes cocaleros del trópico de Cochabamba movilizados desde Panduro cuando descendía a la sede de Gobierno para sumarse a las protestas de otros sectores movilizados.

La marcha de los cocaleros tomada desde una cabina del Teleférico Rojo. Foto: RRSS

Zapata afirmó en declaraciones a los medios de comunicación que la protesta avanzará hasta el centro paceño con la exigencia de renuncia del presidente Rodrigo Paz. “La única opción que tiene es renunciar y salirse por la puerta grande”, subrayó para luego confirmar que las bases cocaleras rechazaron cualquier posibilidad de diálogo con el Gobierno.

El cambio de narrativa comenzó a evidenciarse durante la última semana, cuando organizaciones vinculadas al evismo dejaron en segundo plano sus supuestas reivindicaciones económicas y empezaron a concentrar su discurso en la salida del presidente. Mario Argollo, máximo dirigente de la Central Obrera Boliviana (COB), admitió públicamente que la principal exigencia ya no es el pliego petitorio sindical, sino la renuncia del mandatario. “La única demanda es la renuncia de Paz”, afirmó el dirigente obrero.

Incluso dirigentes de la marcha advirtieron que las protestas continuarán “hasta ganar” y cuestionaron a sectores que decidieron abrir negociaciones con el Ejecutivo. La llegada de la marcha cocalera coincide con el inicio de la tercera semana consecutiva de conflictos en el país. Las ciudades de la Paz y El Alto permanecen afectadas por bloqueos, cortes de vías y restricciones de transporte, mientras la Administradora Boliviana de Carreteras reportó 27 puntos de bloqueo en rutas estratégicas.

Entre tanto, sectores productivos, gremiales y vecinales comenzaron además a expresar preocupación por el abastecimiento de alimentos, combustibles y servicios básicos. Los conflictos ya golpean la circulación entre La Paz, Oruro, Yungas, Cochabamba y Santa Cruz (san Julián).

El Gobierno sostiene que detrás de las protestas existe una estrategia política de desgaste y desestabilización. El vocero presidencial José Luis Gálvez afirmó que “su propósito es claro, buscan la desestabilización”, mientras dejó en claro que el Ejecutivo hará respetar la Constitución y el orden democrático. Además, denunció públicamente al dirigente de los ponchos rojos y exfuncionario del Ministerio de Defensa, Bernabé Gutiérrez, por instruir que los movilizados bajen armados a La Paz.

La marcha evista llega a La Paz e inicia una semana con alta confrontación política y social. Mientras los movilizados aseguran que mantendrán la presión “hasta las últimas consecuencias”, el Gobierno ratifica que no cederá ante pedidos de renuncia ni acciones que considere fuera del marco democrático. Mientras, la sede de Gobierno continúa cercada por las protestas por una disputa política abierta sobre la continuidad del Gobierno de Rodrigo Paz.