Narges Mohammadi, laureada iraní del Premio Nobel de la Paz en 2023 y actualmente encarcelada, ha sido trasladada a un hospital de Teherán gracias a una suspensión temporal de su condena a cambio de una fianza elevada, anunció la víspera una fundación gestionada por su familia.

De 54 años, Narges Mohammadi recibió el Premio Nobel de la Paz en 2023 mientras se encontraba en prisión por liderar una campaña en favor de los derechos de las mujeres y la abolición de la pena de muerte. Hace dos semanas sufrió un infarto.
Su familia había solicitado su traslado desde Zanjan, al noroeste de Teherán, donde cumplía condena y donde fue hospitalizada inicialmente, para que pudiera acceder a una mejor atención médica.
Actualmente se encuentra en el hospital Pars de Teherán, donde está siendo atendida por su propio equipo médico, indicó la Fundación Narges Mohammadi en un comunicado.
Chirine Ardakani, abogada de la premio Nobel de Paz iraní, recordó a RFI que «Nager Mohammadi tiene una patología preexistente. Fue sometida en 2021 a una cirugía cardíaca. En 2024 fue liberada de prisión gracias, justamente, a una licencia médica. Ella ha entrado y salido de prisión repetidamente porque siempre se ha negado a ceder. Ha sido arrestada más de 14 veces, ha pasado más de 10 años en prisión y aún le quedan 18 años por cumplir. Es una mujer que siempre se ha negado a someterse. Ella lucha por la libertad en Irán contra la dictadura militar y religiosa, pero también contra la pena de muerte, ya que es uno de los castigos crueles e inhumanos que el Estado iraní utiliza sistemáticamente para reprimir todas las voces disidentes».
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«Una suspensión no es suficiente»
Narges Mohammadi fue condenada en febrero a una nueva pena de siete años y medio de prisión, pocas semanas antes de que Estados Unidos e Israel iniciaran su guerra contra Irán. En ese momento, el Comité Nobel pidió a Teherán su liberación inmediata.
La fundación no ha proporcionado detalles sobre las condiciones de su liberación bajo fianza ni sobre la suspensión de su pena. «Sin embargo, una suspensión no es suficiente», afirmó. «Narges Mohammadi necesita atención especializada permanente. Debemos asegurarnos de que no vuelva nunca a prisión», agrega la fundación.