La administración estadounidense notificó por carta la conclusión de las operaciones militares en Medio Oriente

Trump declaró “terminadas” las hostilidades con Irán en una carta al Congreso, eludiendo así el plazo legal del 1 de mayo que le obligaba a obtener autorización legislativa para continuar el conflicto bélico iniciado el 28 de febrero de 2026.
La carta, dirigida al presidente de la Cámara de Representantes Mike Johnson y al presidente pro tempore del Senado Chuck Grassley, fue enviada exactamente al cumplirse los 60 días desde que Trump notificó formalmente al Legislativo el inicio de las operaciones militares contra Irán, el umbral que establece la Resolución de Poderes de Guerra de 1973.
La ley, aprobada durante la era de Vietnam para que el Congreso recuperara control sobre las decisiones bélicas, exige al presidente poner fin al uso de las Fuerzas Armadas en ese plazo, salvo que el Legislativo declare formalmente la guerra o autorice una prórroga de hasta 30 días para la “retirada ordenada” de tropas. El Congreso no tomó ninguna de esas medidas: el Senado rechazó por sexta vez el jueves un intento demócrata de detener el conflicto y los legisladores abandonaron Washington ese mismo día de vacaciones por una semana.
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La administración sostiene que el plazo del viernes no aplica porque las hostilidades concluyeron en la práctica cuando entró en vigor un frágil cese al fuego a principios de abril. “No ha habido intercambio de disparos entre las Fuerzas Armadas de Estados Unidos e Irán desde el 7 de abril de 2026. Las hostilidades que comenzaron el 28 de febrero de 2026 han cesado”., escribió Trump en la carta. El secretario de Defensa Pete Hegseth reforzó esa postura ante el Congreso el jueves: “Estamos en un cese al fuego ahora mismo, lo que según nuestro entendimiento significa que el reloj de 60 días se pausa o se detiene”.
Expertos militares y jurídicos señalaron que la ley no contiene ningún lenguaje que respalde esa interpretación. El senador demócrata Tim Kaine respondió directamente a Hegseth durante la audiencia: “No creo que el estatuto apoye eso”. Su colega Richard Blumenthal, de Connecticut, fue más categórico en redes sociales: “No hay botón de pausa en la Constitución ni en la Ley de Poderes de Guerra. Estamos en guerra. Llevamos 60 días en guerra. El bloqueo por sí solo es un acto de guerra continuo”.
La carta de Trump reconoció que la amenaza iraní “sigue siendo significativa” pese al cese al fuego, y que las operaciones apuntan a “asegurar una paz duradera”. Esa admisión contrasta con la declaración de hostilidades “terminadas”, dado que la Armada de Estados Unidos mantiene un bloqueo activo para impedir que los petroleros iraníes salgan al mar, mientras Irán conserva su control sobre el estrecho de Ormuz.
Trump, al salir de la Casa Blanca rumbo a Florida el viernes, descartó buscar la aprobación del Congreso y apeló al precedente: “Ningún otro presidente lo ha pedido antes. Nunca se ha usado antes. ¿Por qué deberíamos ser diferentes?” Añadió que considera la Resolución de Poderes de Guerra “totalmente inconstitucional”, postura que también sostuvieron presidentes anteriores como Bill Clinton y Barack Obama para sortear sus restricciones.
El líder de la mayoría republicana en el Senado, John Thune, de Dakota del Sur, descartó el jueves convocar una votación para autorizar el uso de la fuerza. “En este momento no veo que eso vaya a ocurrir”, afirmó. No obstante, varios senadores del Partido Republicano expresaron malestar creciente ante la prolongación del conflicto y su impacto en los precios del combustible.
La senadora Susan Collins, de Maine, votó por primera vez junto a los demócratas el jueves para detener el conflicto, argumentando que el plazo de 60 días “no es una sugerencia, es un requisito”. Los senadores John Curtis, de Utah; Thom Tillis, de Carolina del Norte; Lisa Murkowski, de Alaska, y Josh Hawley, de Misuri, también reclamaron una votación en algún momento. Curtis anunció que no apoyará financiamiento adicional para la guerra hasta que el Congreso la autorice formalmente: “Es momento de que tanto la administración como el Congreso tomen decisiones, y eso puede ocurrir de manera conjunta, no en conflicto”.
El senador Todd Young, de Indiana, condicionó su postura al desarrollo de los hechos: si el conflicto se reanuda, espera que la Casa Blanca trabaje con el Congreso para aprobar una autorización de uso de la fuerza militar.
El senador Kevin Cramer, de Dakota del Norte, dijo que votaría a favor de esa autorización si Trump la solicitara, aunque cuestionó la constitucionalidad de la propia Resolución de Poderes de Guerra. “Nuestros fundadores crearon un ejecutivo muy fuerte, les guste o no”, afirmó.
El representante demócrata Adam Smith, de Washington, miembro de mayor rango de la minoría en el Comité de Fuerzas Armadas de la Cámara, resumió la postura de su partido ante The Associated Press: “¿La expectativa es que la administración Trump va a cumplir la ley? Yo no tengo esa expectativa”.