El trabajo no remunerado sigue siendo una estructura invisible que sostiene la vida cotidiana, pero que limita la autonomía económica y el desarrollo personal de millones de mujeres.

Fuente: ANF
Más del 93% de las mujeres realiza trabajo no remunerado en Bolivia, según un estudio del Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (CEDLA), que advierte que la carga doméstica y de cuidado continúa recayendo de forma desproporcionada sobre la población femenina, profundizando las desigualdades económicas y sociales entre las propias mujeres.
La investigación, titulada “Mujeres que trabajan (el doble)”, fue elaborada por la investigadora Giovanna Hurtado Aponte y se basa en datos de la Encuesta Urbana de Uso del Tiempo 2023 aplicada en las principales ciudades del eje central del país: La Paz, Cochabamba, Santa Cruz y El Alto. El análisis concluye que el trabajo no remunerado sigue siendo una estructura invisible que sostiene la vida cotidiana, pero que limita la autonomía económica y el desarrollo personal de millones de mujeres.
El estudio señala que más del 93% de las mujeres realiza tareas domésticas y de cuidado sin recibir remuneración económica. Estas actividades incluyen cocinar, limpiar, lavar ropa, cuidar niños, adultos mayores o personas enfermas, además de apoyar en tareas escolares y administrativas del hogar.
=> Recibir por Whatsapp las noticias destacadas
Uno de los hallazgos más llamativos es que la educación superior no reduce la carga doméstica femenina. Por el contrario, las mujeres con mayor nivel educativo dedican incluso más tiempo al trabajo no remunerado que aquellas con menor formación. Según el informe, las mujeres con educación superior invierten en promedio 5 horas y 19 minutos diarios en labores domésticas y de cuidado, mientras que las mujeres con educación básica destinan cerca de cinco horas.
La investigación sostiene que este fenómeno evidencia cómo la inserción femenina en el mercado laboral no estuvo acompañada por una redistribución real de las responsabilidades dentro del hogar. En consecuencia, muchas mujeres enfrentan una “doble jornada”: trabajan fuera de casa y, al regresar, continúan asumiendo casi en solitario las tareas de cuidado.
El informe también revela que las desigualdades son más profundas entre las mujeres de sectores populares. Las trabajadoras independientes y obreras soportan las jornadas más extensas de trabajo no remunerado, debido a la falta de recursos para externalizar servicios de cuidado o acceder a apoyo doméstico. En muchos casos, además, deben combinar empleos precarios con tareas manuales intensivas dentro del hogar.
Las madres monoparentales aparecen entre los grupos más afectados. El estudio indica que estas mujeres llegan a dedicar más de ocho horas diarias al trabajo remunerado y aún deben asumir responsabilidades domésticas y de crianza. La situación se agrava en hogares con hijos pequeños, donde la carga de cuidado alcanza niveles críticos.
Otro de los aspectos destacados es que el trabajo doméstico no desaparece con la edad. Incluso las mujeres mayores de 55 años continúan dedicando alrededor de cinco horas diarias a actividades de cuidado, muchas veces apoyando a hijos, nietos o familiares dependientes.
El CEDLA advierte que la falta de servicios públicos de cuidado, guarderías y políticas de corresponsabilidad obliga a las mujeres a compensar con esfuerzo físico y emocional las deficiencias del Estado y del mercado laboral. Además, sostiene que la precariedad laboral y la ausencia de derechos sociales afectan especialmente a las mujeres de clase obrera e independientes.