El producto llega «a cuentagotas» a los centros de abasto. Las amas de casa denuncian que un solo pollo puede costar hasta 100 bolivianos, mientras los vendedores racionan la venta para evitar disturbios.
Fuente: Red Uno
Milen Saavedra
La crisis de abastecimiento en la sede de Gobierno ha alcanzado un punto crítico. Este domingo, los principales mercados de la ciudad, especialmente en zonas de alto tráfico como la Garita de Lima, amanecieron con largas filas de ciudadanos desesperados por conseguir carne de pollo, un producto que se ha convertido en un lujo debido a los bloqueos de carreteras.
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El panorama es de alta tensión: entre empujones y reclamos, los compradores exigen que la venta se limite a un solo pollo por persona para garantizar que el escaso suministro alcance para todos. Sin embargo, la demora en la atención y la incertidumbre sobre la llegada de nuevos cargamentos han provocado altercados y peleas físicas en plena vía pública.
Precios «por las nubes»
El impacto al bolsillo familiar es devastador. El precio del kilo de pollo se ha estancado por encima de los 37 bolivianos, una cifra récord que triplica el costo habitual. Los testimonios de los consumidores reflejan la angustia de la población: “Compré un solo pollo a 89 bolivianos, es el colmo”, relató una madre de familia. “A mí me cobraron 100 bolivianos por un pollo; está muy caro, pero ¿qué vamos a hacer? No queda de otra”, lamentó otro comprador. Otros usuarios reportaron precios de hasta 39 bolivianos el kilo en puestos periféricos, calificando la situación como un «abuso».
Vendedores al límite
Para los comerciantes, la situación no es menos compleja. Don Limber, vendedor en la Garita de Lima, explicó que el margen de ganancia es mínimo y que ellos mismos reciben el producto a precios elevados por parte de los proveedores.
“Ahorita estamos dando a 37 porque la empresa nos está dejando a 36 bolivianos. Lastimosamente estamos dando solo un pollito por persona, pero la misma gente está reclamando y peleando en la fila. El producto no nos va a durar nada”, señaló mientras intentaba controlar la aglomeración frente a su puesto.
La escasez, provocada por el cerco que sufre el departamento, amenaza con agravarse en los próximos días si no se garantiza la llegada de puentes aéreos o la liberación de las rutas, dejando a miles de hogares paceños sin la principal fuente de proteína de su canasta básica.
