Después de nueve años Trump y Xi Jinping se reunieron en Pekín la semana pasada (14 y 15-05-26) a pesar de la rivalidad estratégica entre ambos gigantes.
La escalada del conflicto y el bloqueo del petróleo en el Estrecho de Ormuz con amenazas de peajes y ataques a buques considerados enemigos por la Guardia Revolucionaria de Irán (CGRI), fue el peso con repercusiones globales para que la Cumbre se desarrolle en el Gran Salón del Pueblo con presencia de Xi Jinping y su gabinete, Donald Trump, Marco Rubio, Elon Musk, Tim Cook, Jensen Huang y otros.
Ambos líderes en sus discursos fueron ovacionados, nada menos que en el Salón histórico y simbólico del Partido Comunista de Pekín. En parte sobresaliente el líder chino habló de prosperar juntos, podemos competir sin destruirnos.
China quiere realmente cooperación con Estados Unidos (EE.UU.) y en eso coinciden con Trump afligido por la inflación, tensiones internas y las grandes inversiones en la guerra con Irán. Remarcó Xi que la trampa de la teoría de Tucídides nos acecha, y deberíamos ser socios cooperantes, no rivales. El mensaje fue claro que cuando una potencia emergente desafía a otra dominante…tarde o temprano terminan chocando.
En su discurso Trump no pidió ayuda, sino cooperación y negocios: Influir en la apertura del Estrecho de Ormuz sobre Irán sin pago de peaje e impulso energético. Fue ovacionado por primera vez por los participantes, quizás no por el contenido, sino porque fue la primera vez que se observó al Partido Comunista aplaudiendo a un líder mundial de la democracia.
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Xi Jinping según observadores en todos sus discursos mostró una imagen de potencia racional y paciente, sin esconder el desarrollo económico, inversión, control industrial y crecimiento tecnológico industrial, donde las máquinas en la industria poco necesitan de trabajadores para producir las 24 horas. Y esta es la gran diferencia con los líderes de Occidente que con frecuencia amenazan y desafían al gigante asiático por la ayuda militar que presta a Rusia e Irán, sus socios comerciales.
Después de la reunión entre Donald Trump y Xi Jinping el ministro de Exteriores de China Wáng Yi declaró que: La guerra ha provocado desastres en la región, la oportunidad para las negociaciones no debe perderse y la estabilidad del Golfo Pérsico debe estabilizarse.
Los analistas sostienen que la verdadera razón por la que China quiere defender el conflicto en el Golfo Pérsico es: petróleo, porque compra el 90% de combustible de Irán y para su industria eso dice mucho de su dependencia energética. El crudo es vital para sus fábricas, transporte e industria, de ahí la postura pragmática de Xi Jinping de mantener la estabilidad e influir en los líderes de Irán para abrir el Estrecho de Ormuz, sin peaje.
Se ha descrito que China no quiere ver a Irán en situación de colapso con crisis marítima y desorden económico global, que no pasa por apoyar necesariamente todas sus acciones militares; pero en el contexto, tampoco China quiere una victoria plena de occidente en la región. El alto el fuego continúan en la región, medida que se aplica en el conflicto que libra Israel y Líbano, aunque EE.UU. dio por concluida la guerra con Irán.
El canciller Chino Wáng Yi dijo que Trump y Xi Jinping tuvieron una negociación profunda con resultados significativos, y a su vez destacó que en materia comercial se alcanzaron resultados generales equilibrados y positivos. Sobre el conflicto de EE.UU. con Irán abogó por seguir
resolviendo sus diferencias. También declaró que el presidente Xi Jinping visitará EE.UU. el próximo Otoño Boreal, por invitación de Donal Trump.
El presidente Donald Trump en declaración a Fox News después de su reunión con Xi Jinping afirmó que el líder chino aceptó “proporcionar todo lo necesario” para ayudar a poner fin al conflicto en Irán. En medio de la interdependencia de ambos gigantes y la crisis de Ormuz con fuerte impacto en los mercados regionales y globales, la diplomacia china se sitúa en un lugar especial por su influencia que ejerce en el Golfo Pérsico, particularmente por las relaciones de suministro de armamento a Irán y su dependencia del petróleo. En lo más profundo, EE.UU. con más de 30 ejecutivos industriales y comerciales los más millonarios del mundo, mostró que hay poder global e interés de continuar negociando, sin que en ningún escenario se haya escuchado la palabra, por favor pido ayuda.
Marco Rubio confirmó los dos grandes logros en Beijing con China sobre Irán: Sin militarización de Ormuz y sin peajes iraníes. China se comprometió a no respaldar la militarización del Estrecho de Ormuz y China rechazó el sistema de peajes iraníes en la vía marítima. Asimismo, señaló que ahora la presión sobre Irán es multilateral. Estados Unidos exige apertura, China desaprueba el bloqueo, y la ONU podría votar una resolución a iniciativa de EE.UU. y se espera el voto a favor de China. En la negociación profunda ¿coincidieron EE.UU. y China en que Irán nunca podrá tener armas nucleares? ¿el golpe histórico a Irán es suspender por 20 años el enriquecimiento de uranio? o definitivamente es extraer todo el uranio, no a Rusia, como ha rechazado el ministro de Exteriores de Irán Abbas Araghchi.
Todos los acuerdos que se hubieran podido lograr sobre aranceles, suspensión de sanciones, tecnología, energía y petróleo, en su impacto llegarán a los precios de mercados regionales y globales, sin que nadie hubiera sido consultado. Sin embargo, el precio del petróleo se mantiene en cifras altas, causando severa inflación en los países que dependen de la energía del Golfo Pérsico, en cuyo escenario Putin hace negocio y, no oculta su preocupación, por los acuerdos entre las dos potencias: Trump y Xi Jinping, por eso ha anunciado su próxima visita a Beijing, teme ser desplazado en la recomposición estratégica geopolítica global, sobre todo si se conoce que más de 40 países de Occidente proponen la creación de un Tribunal Especial de la ONU para juzgar a Putin por crímenes de guerra, lesa humanidad, y últimamente por atacar con misiles y drones a un Colegio y a personas civiles en Kiev.
Los analistas consideran qué ante la falta de documentos firmados, sin comunicados conjuntos al concluir la Cumbre Trump con Xi Jinping, demuestra que EE.UU. y China no están preparados para una alianza económica, y la definición sobre Taiwán que China considera como parte de su soberanía territorial, no se tocó, ni se permite ningún movimiento o equívoco que pudiera encender el conflicto en la Zona.
Los observadores internacionales y la prensa que cubrió la Cumbre Trump y Xi Jinping ante la frase que lanzó Elon Musk a medios de prensa: “Fue increíble” refiriéndose a la reunión de los líderes, interrumpido por Marco Rubio, calificaron que posiblemente se está ante un “pacto secreto”, “pacto a puerta cerrada” o estamos en la era de la “diplomacia en silencio”, que no deja documentos, grabaciones, ni comunicados conjuntos. El hecho de ordenar que se tire al basurero todo lo que los chinos le entregaron a la prensa y a la comitiva en Pekín pines, credenciales, insignias, antes de abordar el Air Force One para salir de Pekín, fue pánico, micrófonos ocultos, hackeo o, la nueva diplomacia en silencio: en temas militares, vuelos espaciales, futuras alianzas interestelares o tierras raras.
La nota tierna de la Cumbre se vio marcada con la presencia del hijo de Elon Musk registrado como X AE-XII, conocido públicamente como Lil X, que lo acompañó a Beijing para participar en una reunión entre empresarios estadounidenses y chinos. El niño de solo seis años se robó la mirada de los participantes y del mundo, probablemente con un coeficiente intelectual más allá de la media, y suele acompañar a Elon Musk a reuniones en el Oval de Washington D.C.
La dependencia energética y el control militar en Ormuz convierte a China, EE.UU., y a las regiones en la obligación de contener el conflicto y las consecuencias económicas, financieras e industriales que puede detonar cualquier equivocación de la CGRI u otro belicoso.
El expresidente de Sudáfrica, Nelson Mandela (1994-1999) dijo: “Nuestra experiencia nos ha enseñado que, con buena voluntad, se puede encontrar una solución negociada incluso para los problemas más profundos”.
Pedro Gareca Perales
