El analista político sostiene que uno de los principales desafíos que enfrenta Bolivia es la creciente influencia de estructuras informales e ilegales en distintas regiones del país. A su juicio, el debilitamiento institucional acumulado durante los últimos años ha reducido la capacidad del Estado para ejercer autoridad y control efectivo sobre el territorio.
eju.tv / Video: LHP
El analista político Diego Ayo advirtió que Bolivia enfrenta un proceso de debilitamiento estatal que ha permitido el fortalecimiento de actores territoriales vinculados a economías informales e ilegales, una situación que, según afirmó, representa uno de los principales desafíos para la gobernabilidad y la democracia.
Durante una entrevista sobre la actual coyuntura política, Ayo sostuvo que la crisis no puede analizarse únicamente desde la perspectiva de los bloqueos o de la disputa partidaria, sino también desde la capacidad real que tiene el Estado para ejercer autoridad en distintas regiones del país.
A juicio del analista, los gobiernos de los últimos años, durante las gestiones del Movimiento al Socialismo (MAS), permitieron la consolidación de estructuras económicas irregulares y territoriales que operan con altos niveles de autonomía respecto de las instituciones estatales. Entre ellas mencionó actividades vinculadas al contrabando, la minería ilegal, el narcotráfico y otras formas de economía informal que lograron desarrollar presencia territorial propia.
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“Lo que está gobernando Bolivia no es precisamente un gobierno”, afirmó Ayo al describir lo que considera una pérdida progresiva de influencia estatal frente a actores con capacidad económica y control territorial.
Según su análisis, la situación actual es resultado de un proceso acumulativo que se profundizó durante los últimos años y que hoy condiciona la capacidad de cualquier administración para imponer autoridad o ejecutar políticas públicas de manera efectiva.

El politólogo señaló que la crisis también tiene una dimensión territorial. Explicó que determinados sectores lograron consolidar espacios de influencia económica y social que muchas veces funcionan con lógicas distintas a las del Estado formal.
En ese contexto, sostuvo que Bolivia atraviesa una transformación profunda de sus estructuras de poder y que la política tradicional no siempre logra comprender la magnitud de esos cambios.
“Hemos pasado de la democracia pactada a una especie de autoritarismo pactado territorial”, afirmó.
Ayo considera que cualquier estrategia destinada a recuperar la gobernabilidad debe partir de un diagnóstico realista sobre la composición actual del poder económico y social en el país. A su juicio, ignorar esos cambios dificulta la construcción de políticas públicas eficaces y limita la capacidad del Estado para responder a los desafíos contemporáneos.
El analista también sostuvo que Bolivia experimentó profundas transformaciones demográficas y sociales durante las últimas décadas, con una creciente urbanización y expansión de la educación superior, factores que –dijo– obligan a repensar los mecanismos tradicionales de representación política y construcción de consensos.