A las cinco de la tarde (las 18.00 horas en Bolivia), los colegios electorales cerraron una elección crucial de segunda vuelta que determinará el presidente de Perú por los próximos cinco años entre la derechista Keiko Fujimori y el ultraestatista Roberto Sánchez. No hubo tumultos ni el caos de ocasiones anteriores: según un boca de urna de la empresa Ipsos XXXX se impone con el XX de los votos frente al XX de XX.
Las últimas encuestas —siempre relativas y que no deben tomarse como un dato definitivo porque suelen fallar— mostraron un empate total entre ambos postulantes, con diferencias mínimas para uno y otra que apenas rozan el margen de error. Según los especialistas en opinión pública consultados por Clarín, la decisión dependerá de los indecisos y también se debe considerar el voto desde el exterior, que suma poco más de 1.200.000 peruanos, el cual es considerado definitorio y no ha sido medido.
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El primer reporte de observación electoral de la organización civil Transparencia confirmó que el 90 por ciento quedaron instaladas antes del mediodía, a diferencia de la primera vuelta, y que el 58 % de las mismas contaron con delegados de los partidos políticos en contienda.
Transparencia informó que ha desplegado para esta jornada a observadores en los 27 distritos electorales, en 129 provincias peruanas y en ocho ciudades del extranjero, para reunir una muestra de 1.037 mesas de sufragio seleccionadas aleatoriamente.