A consecuencia de los bloqueos se encarecen no solo los productos de la canasta familiar, sino también el carburante y la garrafa de gas.
La localidad permanece prácticamente aislada por los puntos de bloqueo instalados al norte y al sur de la región, situación que dificulta el ingreso de mercancías y afecta el suministro regular de combustible. Uno de los sectores más perjudicados es el transporte, especialmente porque la motocicleta constituye uno de los principales medios de movilidad de la población.
Ante la escasez en el surtidor local, donde el abastecimiento es irregular debido a los desvíos que realizan las cisternas para evitar los bloqueos, muchos conductores recurren a la compra informal de gasolina. Según denuncian los vecinos, el litro es comercializado por revendedores entre Bs 25 y Bs 30, muy por encima del precio oficial.
El encarecimiento también alcanza a los productos de la canasta familiar, que llegan a los mercados con precios elevados debido a las dificultades de transporte. Esta situación obliga a muchas familias a reducir sus compras o priorizar determinados alimentos.
A ello se suma el incremento en el precio del GLP. En algunas tiendas de barrio, la garrafa se comercializa hasta en Bs 100, lo que genera preocupación entre los habitantes que dependen de este combustible para preparar sus alimentos.
“Así está pues, si querés la llevas y si no, la dejás, pero eso vale”, relataron algunos vecinos sobre la respuesta que reciben al reclamar por el elevado costo de las garrafas.
Los pobladores exigen una pronta solución al conflicto y advierten que, mientras persistan los bloqueos, la situación económica y el abastecimiento continuarán deteriorándose en la región.