‘Estrés económico’ alcanza su nivel más alto en el país


Diagnóstico del Centro Boliviano de Economía advierte que la normalización del tránsito no supone una recuperación automática

INDICADORES. La comparación realizada por el Centro Boliviano de Economía de la Cámara de Industria, Comercio, Servicios y Turismo de Santa Cruz. Foto: CAINCO

 

Fuente: Correo del Sur



El indicador de estrés económico, que mide las restricciones a la actividad productiva, este mes de junio llegó a una puntuación de 230,9, el valor más alto registrado desde 2018, según el Centro Boliviano de Economía (Cebec) de la Cainco cruceña. Por ese grado de afectación, para reactivar la economía no bastará con levantar los bloqueos, como está ocurriendo de forma más acelerada tras la declaratoria de estado de excepción.

De acuerdo con el reporte del Cebec de la Cámara de Industria, Comercio, Servicios y Turismo (Cainco) de Santa Cruz, la medición de estrés económico correspondiente a junio supera los registros de conflictos previos, incluyendo la crisis política de 2019, que terminó con la renuncia de Evo Morales a la presidencia, el paro cívico cruceño de 2022 en demanda de censo y la tensión macroeconómica de 2025.

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Incluso, en términos comparativos, el nivel actual sobrepasa el hito de abril de 2020, cuando este mismo indicador se situó en 155,9 puntos durante el confinamiento generalizado por la pandemia del covid-19.

A diferencia de aquel periodo, ahora no se trata de un asunto sanitario global, sino de una fractura logístico-productiva vinculada a más de 50 días de bloqueos y a un deterioro en la gobernabilidad.

De acuerdo con el análisis, no solo hubo interrupción de ventas diarias en varios sectores, sino deterioro de la liquidez, ruptura de inventarios, incremento de los costos logísticos y retraso en la reposición de insumos críticos

Así, durante este tiempo, las industrias operaron por debajo de su capacidad instalada, priorizando pedidos urgentes y reduciendo turnos laborales o contrataciones temporales.

GOLPE AHORA Y A FUTURO

El impacto proyectado estima una caída de hasta 10,7 puntos porcentuales hacia el mes 11 después del conflicto, lo que supone una contracción cercana al 10% en el nivel de actividad formal en un horizonte de un año respecto a los niveles previos a la crisis.

La Cebec no es la primera institución que alerta de una afectación a mediano y largo plazo. Lo hicieron antes entidades privadas nacionales y departamentales, advirtiendo también que la situación podría empeorar si se presentan nuevos bloqueos.

Según explicaciones especializadas, los datos suponen que si Bolivia producía $us 100 antes del conflicto, 11 meses después producirá $us 90. Esos $us 10 que faltan son sueldos que no se pagan, negocios que quiebran y menos obras. El cálculo se realiza al “mes 11” porque primero empresas y emprendimientos agotan sus ahorros y después toman decisiones sobre retiro de personal e, incluso, cierres.

POR SECTORES

Los sectores con mayor sensibilidad al shock son: Bebidas (-14.8 pp, mes 11), Comunicaciones (-14.8 pp, mes 11), Industria metálica (-11.9 pp, mes 5), Comercio (-11.0 pp, mes 11), BAM Cebec-Cainco (-10.7 pp, mes 11), Restaurantes (-10.6 pp, mes 11). Así, hay una afectación concentrada en actividades con alta dependencia de movilidad, inventarios, insumos y demanda presencial.

¿Contracción permanente?

El diagnóstico del Cebec concluye que la normalización del tránsito vehicular no implica una recuperación automática de la producción. La persistencia del shock económico se vincula a las obligaciones financieras vencidas de las empresas y la pérdida de productos perecederos.

Por ello, subraya que la política pública debe priorizar medidas de recomposición de liquidez, normalización del suministro de combustibles e insumos, y señales que reduzcan la incertidumbre político-económica para evitar una contracción permanente del aparato productivo formal.

Fuente: Correo del Sur