Bolivia presentó en la Red Mercosur los lineamientos de su nueva Política Antidroga 2026-2030, que incorpora inteligencia financiera, recuperación de activos y combate al lavado de dinero como pilares centrales de la estrategia contra el crimen organizado.
eju.tv / Video: VDSSC
El viceministro de Defensa Social y Sustancias Controladas, Ernesto Justiniano Urenda, afirmó este martes que la lucha contra el narcotráfico requiere superar los enfoques tradicionales centrados únicamente en la incautación de drogas y avanzar hacia una estrategia que permita desarticular las estructuras económicas que sostienen a las organizaciones criminales.
Durante su participación en la XXXVII Reunión Especializada de Autoridades de Aplicación en Materia de Drogas (Red Mercosur), la máxima autoridad antidrogas del país sostuvo que el combate al narcotráfico debe enfocarse también en las finanzas ilícitas, el lavado de activos, compañías aparentemente legales y los mecanismos utilizados para ocultar ganancias provenientes de actividades criminales.
“Golpear la droga es necesario, pero golpear el patrimonio criminal es decisivo. Si no afectamos sus bienes, sus empresas fachada, sus redes financieras y sus mecanismos de lavado, las organizaciones criminales se reconstruyen rápidamente”, afirmó.
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Justiniano explicó que este enfoque forma parte de la nueva Política Antidroga 2026-2030, diseñada sobre nueve ejes estratégicos que incluyen la desarticulación de organizaciones criminales transnacionales, la inteligencia financiera y recuperación de activos, el control de precursores químicos, el fortalecimiento institucional y la cooperación internacional.
En ese marco, sostuvo que la afectación económica de las organizaciones criminales constituye uno de los mecanismos más eficaces para debilitar sus capacidades operativas y evitar su rápida reconstrucción.

Además, señaló que la cooperación regional debe orientarse cada vez más al intercambio de información financiera, la identificación de activos ilícitos y el seguimiento de operaciones vinculadas al lavado de dinero, además del control de precursores químicos y nuevas sustancias psicoactivas.
“El narcotráfico ya no puede ser enfrentado solo mirando el cargamento. Hoy debemos mirar también la ruta del dinero, la ruta de los precursores, la ruta logística, la ruta de la violencia y la ruta de la influencia”, afirmó Justiniano ante los representantes de los países participantes en la reunión antidrogas del bloque regional.
El alto funcionario gubernamental también destacó que Bolivia fortalece su participación en mecanismos de coordinación internacional y consolida espacios de trabajo conjunto con países de la región para enfrentar redes criminales que operan por encima de las fronteras nacionales.
Según el viceministro, el objetivo es construir una respuesta regional “más inteligente, más operativa y más efectiva” frente a organizaciones criminales que han diversificado sus actividades y ampliado su capacidad de influencia en distintos países de Sudamérica.