Ahora mismo. Cuando nuestra Bolivia está detenida, como en parálisis por la obstinación de los “revoltosos” en renunciar al diálogo, retroceso en el tiempo a 1966 cuando la U. Católica logró después de varios intentos organizar el Primer Curso de Ciencias y Técnicas de la Comunicación Social lo que fue posible con el soporte logístico de la Conferencia Episcopal y el Colectivo de los Trabajadores de la Prensa. Esa tarea tiene nombres Genaro Prata Arzobispo de Cochabamba y Walter Rosales, Vicario de la Archidiócesis, José Nogales y Óscar Terrazas de los periodistas. Se enlistó a 34 comunicadores, la mayoría activos en los medios de la ciudad y el campo y algunos independientes que habiendo ejercido el periodismo no tuvieron la fortuna de disciplinar sus conocimientos, aún cuando después de los 3 años de lecciones, solo 14 recibimos el título de Comunicadores de manos de Clemente Maurer (redentorista) el Primer Cardenal en la Historia Nacional.
Cuando han pasado 5 décadas de aquel suceso que en lo personal me permitió trabajar en varias radioemisoras de La Paz, Siglo XX, Cochabamba, y participar en cursos de postgrado tanto en Suecia, España como en Bolivia cumplo con el deber de honrar la memoria de ilustres profesionales que impartieron allí en el Convento de las Teresianas de la Muyurina nada menos que 33 asignaturas como Filosofía, Historia de la Cultura, Historia Nacional, Legislación de Prensa, Derecho, Sociología, Psicología de los Medios, teoría de la Opinión Pública, Periodismo Boliviano, Literatura, Derecho Internacional, Historia del pensamiento Social y otras muchas técnicas en el campo de prensa escrita, radio, televisión, organismos internacionales, o sea un enorme caudal de conocimientos que enriquecieron para siempre nuestro horizonte profesional. Cómo no recordar entonces a Renato Prada, abogado, escritor, periodista internacionalmente reconocido, Raymundo Gregoriú, José Bustamante Pérez, Fernando Cabrerizo, Gaby Vallejo, tan próximos a nuestra memoria, algunos ya fallecidos y que junto a otros como Augusto Céspedes, Augusto Guzmán entregaron su sapiencia a raudales, y la de Alfonso Canelas, Milivoy Eterovic, Jorge Claros, Alfredo Ferrufino, camaradas de curso que comulgan los mismos ideales de superación en la Facultad que empezó entonces y que ha formado a miles de bolivianos en el periodismo moderno.
Resulta harto difícil valorar la obra del periodismo boliviano que se iniciara en La Católica, y al cabo del tiempo abarcó otras universidades al punto que hoy existen varias decenas de facultades que compiten entre ellas para impartir la Comunicación y proveer a sus operadores no sólo en los medios de prensa, también en centros de enseñanza e institutos de especialización.
Ojalá Bolivia supere el empantanamiento político que hace sombra a su brillante futuro, pero a las ambiciones de grupos agresivos que, sin respetar la vida humana, remontan los límites éticos de una conducta de convivencia y pretenden la conquista del poder por encima de todo. Superación que no debería tardar partiendo de principios humanistas y cristianos que marcan el horizonte de nuestra nación.
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