El pato Merlín se ha convertido en una atracción en México, y su familia está tratando de apelar a los organismos burocráticos para evitar que el animal sea utilizado con fines comerciales y políticos.

Fuente: Globo G1
El pato Merlín se ha convertido en motivo de preocupación para el gobierno mexicano. Los dueños de la sensación del Mundial se llevaron una sorpresa al intentar registrar el nombre del animal ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI). Un hombre ya había presentado una solicitud similar casi una semana antes.
Según la documentación del expediente número 3643308 de la agencia, el 17 de junio, una persona identificada como David Sides Fuentes, de la ciudad de Mérida, estado de Yucatán, solicitó el registro de la marca comercial “O Pato Merlín. O Pato da Sorte” (Merlín el Pato. El Pato de la Suerte), con fines comerciales e incluso políticos.
La dueña del ave, Karla Ivette Gómez, está intentando registrar a Pato Merlín como de su propiedad precisamente para evitar que sea vendida por terceros.
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Para lograrlo, cuenta con el apoyo del propio gobierno mexicano. Karla Gómez reside en la región de la Ciudad de México, ubicada a más de 1000 km de la ciudad donde se intentó registrar Pato Merlín como marca comercial.
La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, quien recibió a la familia en el palacio presidencial esta semana, ofreció los recursos burocráticos para ayudar a Karla y a la familia del pato.
«No es justo que otra persona quiera registrar el pato como marca comercial. Es un abuso», declaró el martes por la mañana.
Según el presidente, el gobierno está ayudando a la familia con los trámites necesarios para que la marca Pato Merlín se registre a nombre de Karla Ivette Gómez, quien se convertiría así en la propietaria de la mascota que causó sensación en el Mundial y en la titular de la marca registrada.
Con la ayuda del gobierno, el intento de registro del hombre el 17 de junio no debería ser más que un susto.
El pato estrella de México en el Mundial no se convertirá en un problema burocrático para la familia responsable de presentarlo al mundo.