La llegada al poder de Rodrigo Paz representó un giro en la política exterior boliviana y el restablecimiento de los nexos bilaterales con Washington

El comandante de la Policía, Mirko Sokol, y el secretario adjunto de INL, Cart Weiland. Foto: Embajada de EEUU
El secretario adjunto de la Oficina de Asuntos Internacionales de Narcóticos y Aplicación de la Ley del Departamento de Estado de los Estados Unidos (INL), Cart Weiland, se reunió con el comandante de la Policía, Mirko Sokol, y reafirmó que la cooperación estadounidense en materia de seguridad “ha regresado con fuerza”.
La INL informó del encuentro bilateral, que se da en el marco de las coincidencias para fortalecer la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado. La administración de Donald Trump puso especial atención en esta materia y organizó la iniciativa denominada «Escudo de las Américas» para articular esfuerzos hemisféricos.
“Un placer volver a ver a nuestro gran amigo, el general Sokol. Desde que el presidente Paz asumió el cargo, la cooperación en seguridad entre EEUU y Bolivia ha regresado con fuerza, y esta amistad es una gran razón de ello. Agradecido por su asociación en nuestra lucha compartida contra el narcotráfico y el crimen organizado”, destacó Weiland en un mensaje en X.
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La Oficina de Asuntos Internacionales de Narcóticos y Aplicación de la Ley (INL) reemplazó las operaciones en Bolivia de la Oficina de Asuntos Antinarcóticos de Estados Unidos (NAS, por sus siglas en inglés), que cesó sus operaciones en el país en mayo de 2013, durante el gobierno de Evo Morales.
Weiland estuvo en julio en Bolivia y se reunió con los ministros de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, y de Defensa, Ernesto Justiniano, así como con el comandante policial, dentro de una agenda enfocada en la lucha contra los ilícitos.
El 17 de junio, Washington y La Paz firmaron una Carta de Acuerdo en virtud de la cual el Gobierno estadounidense comprometió $us 20 millones en asistencia para seguridad, capacitación y equipamiento.
La llegada al poder de Rodrigo Paz representó un giro en la política exterior boliviana y el restablecimiento de los nexos bilaterales con Washington tras la ruptura diplomática de 2008.