“Un saludo a la bandera”: Cuestionan que la DEA opere en Bolivia con presencia mínima frente al avance del narcotráfico


La lucha contra el narcotráfico requiere una intervención internacional de mayor alcance debido a la situación institucional de Bolivia donde la Policía, la Fiscalía y la Justicia están contaminadas. “Si seguimos trabajando con las mismas herramientas y con las mismas estructuras, el país no va a poder ganar esta batalla”, aseguró el analista Omar Durán

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Imagen ilustrativa: El Diario

 

Fuente: ANF / La Paz



 

La presencia de la Administración de Control de Drogas (DEA) de Estados Unidos en Bolivia genera críticas entre quienes consideran necesaria una cooperación internacional más activa contra el narcotráfico y quienes plantean límites para preservar la soberanía nacional. Mientras el Gobierno avanza en el retorno de esta agencia al país, especialistas y legisladores cuestionan el alcance real que tendrá su trabajo frente al crecimiento de las organizaciones criminales vinculadas al tráfico de drogas.

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El abogado y analista en seguridad Omar Durán calificó la actual presencia de la DEA en Bolivia como un “saludo a la bandera”, al considerar que la agencia mantiene una estructura reducida que no tendría capacidad operativa suficiente para enfrentar la dimensión del narcotráfico en el país, que en el último tiempo demostró que puede operar a grande escala desde el territorio boliviano.

“Lo que tenemos ahora es prácticamente un saludo a la bandera, un blef. La DEA tiene una oficina pequeña, con unos cuantos agentes, y con esa cantidad de personal no se puede hacer un trabajo serio frente al nivel de penetración que tiene el narcotráfico”, afirmó Durán a ANF.

Según el analista, la presencia actual de la agencia estadounidense sería principalmente simbólica y no representaría una estrategia operativa capaz de desarticular organizaciones criminales. “Con cinco agentes no se puede combatir redes internacionales que tienen dinero, logística y capacidad de infiltración en diferentes instituciones”, sostuvo.

Para el abogado, la lucha contra el narcotráfico requiere una intervención internacional de mayor alcance debido a la situación institucional del país donde la Policía, la Fiscalía y la Justicia están contaminadas. “Si seguimos trabajando con las mismas herramientas y con las mismas estructuras, Bolivia no va a poder ganar esta batalla”, aseguró.

Durán considera que la llegada de la DEA no debería interpretarse como una pérdida de soberanía, sino como una forma de recuperar capacidad estatal, por lo que no se debería permitir “que por la incapacidad de algunos gobiernos todos los bolivianos sean señalados como narcotraficantes”.

Incautación en Chile de droga proveniente de Bolivia, caso Narcomadera. Foto: RRSS

 

La diputada Catherine Pinto, presidenta de la Comisión de Defensa y Fuerzas Armadas, sostuvo que la cooperación con la DEA puede ser necesaria ante la evolución del narcotráfico, pero advirtió que debe mantenerse dentro de los límites de la soberanía nacional.

“La presencia de la DEA tiene que ser una cooperación inteligente, no una subordinación. Necesitamos inteligencia, capacitación y apoyo técnico, pero siempre bajo nuestras leyes”, afirmó Pinto a este medio.

La legisladora explicó que los acuerdos para el retorno de la agencia fueron gestionados por el Órgano Ejecutivo y que, por tratarse de asuntos relacionados con seguridad del Estado, no todos los detalles son de conocimiento público.

Pinto justificó la necesidad de cooperación internacional debido al crecimiento de las estructuras vinculadas al narcotráfico. Dijo que Bolivia sigue siendo uno de los países productores de cocaína y “hemos visto cómo han aumentado los laboratorios, especialmente en el oriente; también vemos presencia de grupos internacionales que generan violencia”.

Afirmó que las instituciones nacionales perdieron capacidades operativas durante los últimos años. “Nuestras fuerzas están prácticamente desarmadas en capacidades técnicas. Hoy enfrentar a organizaciones internacionales requiere otro nivel de preparación”, dijo.

Sin embargo, la diputada remarcó que existen límites claros para la presencia de la agencia estadounidense y remarcó que “no habrá bases militares de Estados Unidos en Bolivia” y que la cooperación “no significa intervención ni injerencia en nuestros asuntos internos”.

Pinto señaló que la Comisión de Defensa solicitará información oficial a los ministerios de Gobierno y Defensa sobre los alcances del acuerdo firmado por el Gobierno con la DEA.

El Viceministerio de Defensa Social y Sustancias Controladas, dependencia del Ministerio de Gobierno encargada de dirigir la interdicción al narcotráfico y el control de sustancias químicas, no respondió al pedido de información realizado por ANF para esta publicación hasta el cierre de la nota.

Lucha contra las drogas en Bolivia. Foto: FELCN

 

Después de casi 18 años de ausencia, la DEA retorna a Bolivia en un nuevo escenario de cooperación antidrogas. La agencia fue expulsada en 2008 durante el gobierno de Evo Morales, bajo acusaciones de injerencia y vulneración de la soberanía nacional.