Analista afirma que decreto que congela precios de combustibles da certidumbre, pero el problema es la subvención


En suma, afirmó que es complicado el tema de la subvención porque termina siendo un incentivo para actividades ilegales como el contrabando y va en desmedro de la gente que está en las filas esperando gasolina, diésel e incluso GLP.

Una estación de servicio que despacha combustibles. Foto: RRSS

 

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El Decreto Supremo 5652 que congela los precios de los combustibles hasta enero del siguiente año da certidumbre a la población; sin embargo, el problema es la subvención, afirmó el analista en hidrocarburos Raúl Velásquez.

“Hay dos perspectivas, le da una tregua al ciudadano de a pie en términos de que no va a haber una variación de precios (…), (pero) la subvención que va a tener que asumir el Gobierno, entendiendo que, claro, es un problema para el país y para cualquier país en general”, señaló Velásquez en declaraciones a Cadena A.

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El analista manifestó que no hay que olvidar que también está vigente el decreto 5644 que autoriza a la empresa privada a importar combustible y venderlo a precio de mercado. Aunque la certeza y certidumbre enfatizó que va para quienes van a adquirir el combustible de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB).

Consideró que el haber fijado los precios de la gasolina y del diésel es un tema complejo, porque se salió de 20 años de haber fijado precios y el volverlos a fijar nuevamente es “complicado” porque uno no sabe qué va a pasar hacia adelante.

Agregó que la situación se ejemplifica con lo que ocurrió el primer semestre, cuando se fijaron los precios en enero, no se sabía que en febrero iba a venir una guerra en Irán y que eso iba a disparar los precios del petróleo y de los combustibles y obviamente encarecerlos. “La pregunta ahí por una parte es con qué dinero se puede subvencionar”, cuestionó.

Velásquez señaló que el volver al esquema de precios subvencionados tiene un alto costo para el país porque los efectos pueden ser un desabastecimiento o la dificultad de comprar más carburante conforme vaya subiendo el precio en el ámbito internacional.

“El problema de fondo en Bolivia es que ya no producimos todo lo que consumimos, entonces hay que importar. Y para importar se requieren dólares, ¿no? Más divisas”, subrayó el analista.

Entonces, indicó que ese elemento hace que, hacia adelante, en los próximos meses, el Estado tenga que subvencionar una tajada cada vez mayor del precio del combustible importado.

Así también dijo que otro efecto que genera es el contrabando. “Mucha gente piensa que los precios son una ayuda, ¿no? una ayuda, yo digo, entre comillas para la población, pero en realidad terminan siendo un perjuicio.

En suma, afirmó que es complicado el tema de la subvención porque termina siendo un incentivo para actividades ilegales como el contrabando y va en desmedro de la gente que está en las filas esperando gasolina, diésel e incluso GLP.