Cifabol advierte que el encarecimiento de materias primas e insumos impactará en el precio final de los remedios. Pacientes con cáncer claman por auditorías a las licitaciones de la CNS y el SUS

Fuente: El País.bo
La lucha contra el cáncer no solo se libra en los hospitales. En Bolivia, los pacientes oncológicos aseguran que también deben enfrentarse a la incertidumbre sobre la calidad de los medicamentos que reciben y al constante incremento de los costos provocado por la crisis económica. Organizaciones de pacientes elevaron una nueva voz de alerta al denunciar presuntas irregularidades en la compra de fármacos por parte de la Caja Nacional de Salud (CNS) y del Sistema Único de Salud (SUS), mientras la industria farmacéutica advierte que la presión sobre el dólar podría encarecer aún más los tratamientos durante los próximos meses.
La preocupación llega en un momento particularmente sensible. Los medicamentos oncológicos constituyen uno de los tratamientos más costosos del sistema sanitario y, para muchos pacientes, la continuidad terapéutica puede marcar la diferencia entre controlar la enfermedad o enfrentar una recaída.
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Medicamentos de «dudosa procedencia»
La vocera nacional de los pacientes oncológicos de la CNS, Giovanna Hoyos Ayarde, denunció públicamente que la última licitación lanzada el pasado 17 de julio contempla la adquisición de medicamentos elaborados por empresas cuya experiencia y presencia en el mercado boliviano generan dudas entre los pacientes.
Según explicó, tras revisar la documentación publicada en el Sistema de Contrataciones Estatales (SICOES), encontraron que uno de los medicamentos destinados al tratamiento del cáncer de mama agresivo, el Pertuzumab, sería adjudicado a una empresa cuyos productos tendrían origen iraní.
La dirigente sostuvo que el problema no radica únicamente en el país de fabricación, sino en que, según la información revisada por la organización, esos medicamentos no cumplirían con los años mínimos de comercialización exigidos para ingresar al mercado nacional.
«Encontramos que ninguna ampolla de ese medicamento ha ingresado todavía a Bolivia. Solamente se ha comercializado en su país de origen y en otro mercado. Estamos hablando de un medicamento para pacientes con cáncer de mama muy agresivo y cambiar la medicación significa poner en riesgo la continuidad del tratamiento», afirmó.
Hoyos también cuestionó los precios de adjudicación establecidos por la CNS, señalando que en algunos casos existirían diferencias importantes respecto a los valores de referencia publicados por el Instituto Nacional de Laboratorios de Salud (INLASA) y el listado nacional de medicamentos (Liname) del Ministerio de Salud.
Según sus cálculos, solo en la compra del Pertuzumab existiría una diferencia superior al millón de bolivianos respecto a los precios de referencia.
Tratamientos cuestionados
La representante recordó que años atrás varios pacientes denunciaron problemas con medicamentos oncológicos de origen indio que, según sostiene la organización, no ofrecieron la respuesta terapéutica esperada.
«Lo que han hecho esos medicamentos es afectar la salud de muchos compañeros. Hemos visto progresión tumoral, recaídas y pacientes con cáncer de próstata cuyos indicadores volvieron a elevarse después de haber estado controlados», aseguró.
Ante este panorama, los pacientes solicitan instalar una mesa técnica con el Ministerio de Salud, la Autoridad de Supervisión de la Seguridad Social de Corto Plazo (ASUSS), el Ministerio de Economía y la Gerencia Nacional de la Caja Nacional de Salud para revisar los procesos de contratación.
El reclamo también va al SUS
Las observaciones no se limitan a la Caja Nacional de Salud. La Asociación de Pacientes con Cáncer «Lazos Solidarios», que agrupa principalmente a beneficiarios del Sistema Único de Salud (SUS), también expresó preocupación por la calidad de algunos medicamentos actualmente distribuidos.
Su representante, Blanca Esquite, afirmó que numerosos pacientes consideran que los tratamientos actuales no están produciendo los resultados esperados.
«Sí está comprando el SUS, pero está comprando medicamentos hindúes que no hacen nada bien. Nosotros pedimos medicamentos de calidad porque queremos que realmente ayuden a combatir la enfermedad y no que la situación de los pacientes se complique», manifestó en días pasados.
El dólar amenaza los precios
A las dudas sobre la calidad de los medicamentos se suma otra preocupación, el incremento sostenido de sus precios. Esquite explicó que muchas familias ya enfrentan serias dificultades para adquirir los fármacos que no son cubiertos por el sistema público, situación agravada por la subida del dólar paralelo.
«Cada vez los medicamentos son más caros y muchas familias ya no tienen cómo comprarlos. La mayoría de nuestros pacientes proviene de provincias y de familias de escasos recursos», lamentó.
Las advertencias coinciden con el análisis realizado por la Cámara de la Industria Farmacéutica Boliviana (Cifabol). Su gerente general, Josip Lino Eguino, explicó que la industria todavía enfrenta las consecuencias de los 53 días de bloqueos registrados en el país y que ahora observa con preocupación el comportamiento del mercado internacional.
El ejecutivo señaló que Bolivia depende en gran medida de materias primas e insumos importados, cuyos costos continúan incrementándose por los conflictos geopolíticos, las nuevas políticas arancelarias internacionales y las dificultades cambiarias internas.
«Es una alerta para que se tomen medidas a tiempo. Si dejamos que esta situación siga creciendo, inevitablemente se va a reflejar en el precio final de los medicamentos», advirtió.
Lino recordó que el mercado farmacéutico involucra a fabricantes, distribuidores, transportistas y farmacias, por lo que cualquier incremento en alguno de esos eslabones termina impactando en el consumidor.
Asimismo, indicó que Bolivia enfrenta una desventaja frente a mercados de mayor tamaño como Brasil o Argentina, que tienen prioridad para acceder a materias primas y negociar mejores condiciones comerciales.
«Muchas veces debemos comprar mediante intermediarios y quedamos sujetos a los precios que ellos establecen», explicó.
Fuente: El País.bo
