Herrera sostiene que la elección complementaria permitirá cubrir las acefalías del Tribunal Constitucional Plurinacional y del Tribunal Supremo de Justicia, pero considera que la verdadera solución pasa por una transformación estructural basada en la meritocracia, la independencia judicial y los consensos institucionales.
eju.tv / Video: LHP
La elección complementaria de magistrados del Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP) y del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) permitirá restablecer parcialmente la composición de ambos tribunales, pero no resolverá por sí sola la crisis estructural que atraviesa la administración de justicia en Bolivia, advirtió el abogado constitucionalista William Herrera.
En entrevista brindada al programa La Hora Pico de eju.tv, el jurista sostuvo que el debate nacional no debe limitarse a la cobertura de las acefalías existentes, sino aprovechar la coyuntura para impulsar una reforma judicial de fondo que fortalezca la independencia de los tribunales, la calidad de los operadores de justicia y la confianza ciudadana en el sistema judicial.
«Cubrir las vacancias es necesario porque garantiza la continuidad institucional, pero no podemos creer que con eso termina la crisis. La elección complementaria resuelve un problema inmediato; la reforma judicial debe resolver el problema estructural que la justicia arrastra desde hace muchos años», afirmó Herrera.
=> Recibir por Whatsapp las noticias destacadas
El constitucionalista explicó que la renovación de magistrados constituye apenas el primer paso de un proceso mucho más amplio, orientado a revisar los mecanismos de selección de autoridades judiciales y a consolidar un sistema basado en criterios técnicos y no únicamente políticos.
En ese sentido, sostuvo que el país necesita recuperar principios como la meritocracia, la independencia judicial y la capacidad profesional de quienes integran los máximos tribunales de justicia.

«Más allá del mecanismo de elección, lo importante es que lleguen los mejores juristas. La justicia necesita personas con trayectoria, independencia, solvencia ética y capacidad técnica. Ese debe ser el objetivo de cualquier reforma seria», señaló.
El experto recordó que Bolivia ha contado históricamente con juristas de reconocido prestigio y consideró que el desafío consiste en construir un modelo que permita priorizar la calidad de las autoridades judiciales sin perder legitimidad democrática.
Asimismo, indicó que una transformación de esta naturaleza solo será posible mediante acuerdos entre las instituciones del Estado y un amplio consenso político que permita impulsar cambios de largo plazo.
«La reforma judicial no puede depender de una sola institución ni de una coyuntura política. Requiere consensos amplios porque estamos hablando de uno de los pilares fundamentales del Estado de Derecho. Si no existe una visión compartida, seguiremos resolviendo emergencias sin solucionar el problema de fondo», sostuvo.
El abogado constitucionalista remarcó que la elección complementaria debe entenderse como una respuesta a la urgencia institucional provocada por las acefalías en el TCP y el TSJ, pero insistió en que el país no debería desaprovechar esta oportunidad para abrir un debate más profundo sobre el futuro de la justicia boliviana.
Para Herrera, la consolidación de una justicia independiente, eficiente y confiable dependerá no solo de completar la integración de los tribunales, sino también de construir un sistema que garantice estabilidad institucional, excelencia profesional y mecanismos transparentes para la designación de sus autoridades.
