Los Guardianes de la Revolución advirtieron que cualquier instalación usada por EE.UU. para atacar su territorio será blanco legítimo en el Reino Unido.

Fuente: https://cuestionentrerriana.com.ar
Tras una conversación entre el primer ministro británico Andy Burnham y el presidente estadounidense Donald Trump, que derivó en la autorización para que bombarderos norteamericanos despegaran desde la base de la RAF en Fairford rumbo a Irán, el régimen de Teherán lanzó una dura advertencia contra la Corona y las instalaciones militares del Reino Unido.
En un mensaje difundido por los Guardias de la Revolución iraníes, la monarquía británica fue señalada como “principal causante de las desgracias de los pueblos” de Medio Oriente y responsabilizada por un “oscuro historial” que, según Teherán, incluye la división de países islámicos, masacres generalizadas, la imposición de gobiernos autoritarios y la organización y liderazgo de la ocupación de Palestina y la creación de la Nakba israelí.
“Advertimos a la monarquía británica (…) que no agrave aún más su situación”, sentenció el comunicado, en el que además se acusa a Londres de haber participado activamente en las agresiones de Estados Unidos y de Israel contra Irán.
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La amenaza se focaliza en la base aérea de Fairford, en el reino, una de las tres instalaciones militares británicas con personal estadounidense, cuyo uso en este conflicto había sido rechazado en su momento por el exprimer ministro Sir Keir Starmer.
Fairford, pieza clave de la ofensiva estadounidense
La Familia Real británica fue explícitamente mencionada en las amenazas después de que el nuevo gobierno autorizara el uso de bases militares en territorio británico, alegando que bombarderos estadounidenses iniciaron una misión desde RAF Fairford.
Aunque Fairford es nominalmente una base de la RAF (Fuerza Aérea Real británica), en los hechos opera como base avanzada en Europa para la Fuerza Aérea de Estados Unidos (USAF), que allí mantiene bombarderos pesados en estado de alerta para misiones en zonas como Oriente Medio.
Se desconoce si el bombardero de largo alcance B-1, que despegó el martes de la base de Gloucestershire, voló directamente hacia su misión contra Irán o realizó una escala previa en otra base estadounidense en Europa u otro punto, como ha ocurrido en ocasiones anteriores.
Según el sitio estadounidense Axios, el B-1 –capaz de transportar dos docenas de bombas de 2.000 libras– despegó de RAF Fairford el martes, aunque se cree que pudo haber hecho una escala durante el trayecto.
Del veto de Starmer al aval condicionado de Burnham
En el inicio de la escalada, el entonces primer ministro Keir Starmer había prohibido completamente el uso de Fairford para este conflicto. Sin embargo, tras fuertes presiones de Washington, en marzo autorizó a Estados Unidos a utilizar la base RAF Fairford para ataques “defensivos” contra fuerzas iraníes.
Pese a esa concesión, Starmer se plantó ante la Casa Blanca y se negó a involucrar a las fuerzas británicas en la guerra de Donald Trump contra Irán.
Ya con Andy Burnham en Downing Street, el nuevo jefe de Gobierno fue notificado de la decisión tomada la semana pasada de prorrogar el polémico acuerdo que permite a EE.UU. usar bases del Reino Unido para “defender” la región de Oriente Medio. En abril, esa continuidad motivó una protesta antibélica en RAF Fairford.
Consultado sobre los movimientos militares, el gobierno británico se limitó a señalar el jueves: “Por razones de seguridad operativa, no hacemos comentarios sobre operaciones militares de naciones extranjeras”, aclaró en un comunicado.
La respuesta oficial de Londres ante las amenazas
Frente a la amenaza específica contra RAF Fairford, un portavoz del gobierno británico aseguró que las Fuerzas Armadas están preparadas para proteger al Reino Unido de cualquier tipo de ataque, tanto en su territorio como desde el extranjero.
“El Reino Unido está listo las 24 horas del día, los 7 días de la semana, para defenderse. Esto incluye la aplicación de un enfoque escalonado para la defensa aérea y antimisiles, mediante recursos de la Royal Navy, el Ejército británico y la Royal Air Force –equipados con diversas capacidades avanzadas– que trabajan en estrecha colaboración con nuestros aliados de la OTAN”, enfatizó el vocero.
“Cualquier base usada contra Irán es un objetivo legítimo”
En su nuevo comunicado, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) amenazó al “régimen británico” con ataques si continúa apoyando el esfuerzo bélico estadounidense contra Teherán.
El texto remarcó que “cualquier base utilizada para invadir territorio iraní es un objetivo legítimo para nosotros”, antes de lanzar la advertencia directa a la “monarquía británica”.
En otro pasaje, el CGRI sostuvo que “el agresivo ejército estadounidense, que había estado empleando misiles de crucero desde sus buques en el Océano Índico para sus agresiones tras la reanudación oficial de la guerra, recurrió ayer al uso de aviones B-1, con base en Fairford (Inglaterra), dado que las reservas de misiles de dichos buques se habían agotado”.
Tras una duodécima noche consecutiva de ataques estadounidenses, el grupo militar iraní advirtió además: “Esta vez no permitiremos que Estados Unidos reponga sus reservas de petróleo y municiones mediante altos el fuego engañosos para luego reanudar los ataques”.
Escalada militar y primeras misiones con B-1
El despliegue del martes marcó la primera vez que Estados Unidos realizaba una misión con un B-1 desde que se reanudaron los combates en Irán hace casi dos semanas.
El regreso de los bombarderos pesados a las operaciones estadounidenses coincide con un aumento del despliegue militar de EE.UU. en Oriente Medio: más efectivos de fuerzas especiales se dirigen a la región, junto a escuadrones adicionales de aviones de combate.
Por el momento no se ha confirmado cuál era el objetivo del B-1 en Irán. No obstante, Axios informó que el avión de largo alcance se utilizó para atacar activos del CGRI. En ofensivas previas, bombarderos B-52 habían golpeado bases de esa misma fuerza iraní.
Hutíes, ataques a petroleros y salto del crudo
En paralelo a la tensión entre Teherán y Londres, los hutíes –grupo armado islamista aliado de Irán– atacaron el miércoles dos petroleros saudíes en el mar Rojo, tras anunciar el martes un bloqueo del estratégico estrecho de Bab el-Mandeb.
Estos últimos ataques provocaron un fuerte aumento de los precios del petróleo, con el barril superando los 100 dólares por primera vez desde mayo, lo que añade un componente económico crítico a la crisis de seguridad en la región.
La vulnerabilidad de la Familia Real y el caso Harry
El foco sobre la seguridad de la Familia Real se intensificó porque dos de sus miembros “inactivos” –el príncipe Harry y el desposeído Andrew Mountbatten-Windsor– son veteranos de guerra en Afganistán y Malvinas. Andrew cuenta con seguridad privada costeada por el rey, mientras que Harry no dispone de protección policial del Estado cuando regresa al Reino Unido.
En este contexto, el príncipe Harry, hijo del monarca y veterano en Afganistán, permanece sin custodia policial automática durante sus estancias en Gran Bretaña, pese a las amenazas y a su alto perfil público.
El duque de Sussex aguarda una decisión sobre las medidas de seguridad para sus visitas al país, en un escenario en el que las autoridades deben proteger simultáneamente a nueve ex primeros ministros, una cifra sin precedentes que tensiona los recursos disponibles.
A finales del año pasado se le informó a Harry que se convocaría un comité de evaluación de riesgos para determinar si debía recibir protección policial automática en cada visita. Esa revisión debía realizarse en marzo por el Comité Ejecutivo para la Protección de la Realeza y Personalidades (RAVEC, por sus siglas en inglés), un organismo independiente supervisado por el Ministerio del Interior que define qué figuras públicas deben contar con protección armada y en qué grado.
Sin embargo, a finales de julio el proceso aún no se había concretado. Según trascendió, el retraso del RAVEC se debió en parte a las dificultades del organismo para garantizar el nivel de seguridad requerido por un gran número de personalidades, principalmente políticos, ante la falta de suficientes policías armados.
En cada una de sus visitas posteriores, a Harry se le ha denegado la protección policial completa. La nueva amenaza a la Familia Real británica, no obstante, se perfila como un factor que podría activar refuerzos de seguridad para el duque de Sussex y su familia cuando viajen al Reino Unido para los próximos Juegos Invictus, destinados a veteranos heridos y lisiados de guerra.
