
Fuente: https://tn.com.ar
La puntualidad siempre fue uno de los hábitos más valorados dentro del mundo laboral. Sin embargo, una encuesta realizada por Meeting Canary mostró una diferencia marcada entre generaciones: para muchos jóvenes, llegar algunos minutos tarde no necesariamente equivale a incumplir con el trabajo.
Según el relevamiento, realizado entre más de 1.000 adultos británicos, el 46% de los trabajadores de la generación Z considera que llegar entre 5 y 10 minutos tarde es aceptable y puede equipararse con llegar a tiempo. El dato contrasta con la mirada de generaciones mayores, que suelen interpretar cualquier demora como una falta de compromiso.

El hábito de la generación Z que incomoda a las empresas
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La encuesta muestra que la tolerancia a la impuntualidad disminuye con la edad. Mientras casi la mitad de los jóvenes de entre 16 y 26 años ve aceptable llegar unos minutos tarde, el porcentaje baja de manera clara entre los grupos de mayor edad:
- 46% de los trabajadores de la generación Z (entre 16 y 26 años) considera aceptable llegar entre 5 y 10 minutos tarde.
- 40% de los millennials (entre 27 y 42 años) dijo ser tolerante con colegas que llegan 10 minutos tarde.
- 26% de la generación X (entre 43 y 58 años) comparte esa postura.
- 20% de los baby boomers (entre 59 y 78 años) cree que ese nivel de demora es aceptable.
Por qué la pandemia pudo cambiar la percepción de la puntualidad
Uno de los puntos que destaca el informe es el impacto de la pandemia en los hábitos laborales, ya que muchos jóvenes comenzaron su vida profesional en un contexto de mayor flexibilidad horaria gracias a la virtualidad.
Durante ese período, esperar algunos minutos para que todos se conectaran a una videollamada era una práctica común. Con el tiempo, esa tolerancia pudo trasladarse a otros ámbitos laborales, incluso cuando las empresas retomaron la presencialidad.

El choque entre generaciones dentro de las oficinas
Para muchas personas de generaciones mayores, llegar tarde sigue siendo una señal de desorganización o falta de respeto por el tiempo ajeno. En cambio, una parte de los trabajadores más jóvenes interpreta esos minutos de margen como algo menor, siempre que las tareas se cumplan.
Este contraste refleja una tensión más amplia dentro del mundo laboral: mientras las empresas intentan sostener reglas comunes de convivencia, las nuevas generaciones priorizan modelos más flexibles y una relación distinta con los horarios tradicionales.
