Universidades entran al debate fiscal: Rector plantea 20/20/10 y exige un lugar en las mesas de diálogo sobre la distribución de recursos


Las universidades advierten que su participación en estas discusiones no es negociable, ya que de ella depende no solo el financiamiento operativo anual, sino también la estabilidad financiera de más de una docena de instituciones estatales y el futuro de la educación superior pública en Bolivia.

eju.tv / Video: Radio Fides

Sobre la discusión en la coparticipación tributaria, las universidades públicas del exigen no solo un porcentaje definido del presupuesto nacional, sino también un asiento en las mesas de diálogo donde se definen las reglas de distribución de los recursos. El Sistema Universitario Nacional ha solicitado una reunión urgente con el Ejecutivo, encabezado por el presidente Rodrigo Paz, para destrabar la negociación y lograr un nuevo pacto fiscal que contemple el fortalecimiento institucional, con la mira puesta en la cumbre de gobernadores convocada para el próximo 5 de agosto.



“¿Cuál es el planteamiento que se ha realizado? Que de acuerdo al 50/50, reciba el 20% los municipios, el 19 a un 20% las gobernaciones que antes no recibían absolutamente nada, que hay que conversar para ver también el apoyo, si es el 20% el apoyo a los pueblos originarios, porque también tiene que haber el apoyo necesario, y un 10% para las universidades”, enfatizó el rector de la Universidad San Francisco Xavier (USFX) de Chuquisaca, Walter Arízaga, al detallar la fórmula que pondría fin a los desencuentros históricos en la repartición de los ingresos nacionales.

Foto: USFX

La propuesta del 20/20/10 surge como un mecanismo para equilibrar las asimetrías territoriales y dar certidumbre a los distintos niveles de gobierno. Mientras que los municipios mantendrían su participación tradicional y las gobernaciones accederían por primera vez a un porcentaje fijo dentro de la coparticipación, el 10% destinado a las casas de estudio superiores busca romper con el rezago presupuestario que, según los rectores, ha limitado severamente la capacidad de las universidades para planificar proyectos a largo plazo y retener talento humano.

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Arízaga complementó su postura y advirtió que este fondo no es un capricho administrativo, sino una inversión estratégica para que las universidades estatales puedan fortalecer sus laboratorios, actualizar sus currículas y competir en el ámbito internacional en materia de investigación científica y tecnológica.

Tras la reunión mantenida el pasado lunes, la autoridad consideró imperativo que el bloque universitario se reúna nuevamente en los próximos días para afinar los detalles de la contrapropuesta que será presentada ante el Gobierno nacional para consolidar así una postura única que evite fracturas internas durante la negociación.

Las universidades advierten que su participación en estas discusiones no es negociable, ya que de ella depende no solo el financiamiento operativo anual, sino también la estabilidad financiera de más de una docena de instituciones estatales y el futuro de la educación superior pública en Bolivia.