Y entonces, en el minuto 48 del segundo tiempo, llegó el instante que definirá la eliminatoria. Centro de Asprilla, voleo que rebota en un defensor, y el balón queda justo para Melgar, solo, en el corazón del área. El 80 se perfiló, golpeó con toda el alma, y el balón se estrelló en el larguero.

Bolívar tenía todo para ganar: el empuje de su hinchada, la urgencia de la victoria e incluso la altura, pero el fútbol, a veces, castiga la falta de puntería. El São Paulo, en cambio, llegó a La Paz con un plan, con piernas frescas y con una certeza que el sufrimiento también puede ser una estrategia. El 1 – 1 en el Hernando Siles no fue un empate cualquiera. Fue un triunfo moral del Tricolor y una oportunidad que la Academia celeste dejó escapar entre sus dedos, como el balón que Melgar estrelló en el larguero en el último suspiro.
La noche en La Paz era de esas que invitan a la épica local. El frío cortante, el rugido de una hinchada que empuja desde el primer minuto. A los 22 minutos, el debutante Iago cobró un córner cerrado al área pequeña, y Arboleda, el defensor de los grandes momentos, saltó por encima de todos para abrir el marcador. Golpe quirúrgico, misil en medio de la tormenta.
El primer tiempo fue del São Paulo con control y orden de no dejarse llevar por el vértigo. El Bolívar tuvo más posesión, pero sus ataques fueron ineficientes. La mejor oportunidad de la Academia fue un tiro libre de Melgar desde muy lejos, que Rafael atajó con seguridad. El Tricolor, en cambio, apostó al contraataque y casi amplía la ventaja con un disparo de Luciano que pasó al lado del palo. El Hernando Siles empezaba a impacientarse.
=> Recibir por Whatsapp las noticias destacadas
En la segunda parte, el Bolívar ajustó la mira, apretó y encontró el premio a los 17 minutos: Melgar, otra vez Melgar, desde la entrada del área, con un zurdazo que Rafael alcanzó a tocar pero no pudo desviar. El empate encendió al estadio y despertó al gigante celeste. El Bolívar olió la sangre y se fue con todo. Pato Rodríguez probó desde lejos, Luciano casi sorprende al portero con un disparo desde medio campo, y el cerco se fue cerrando. La Academia quería más.
Y entonces, en el minuto 48 del segundo tiempo, llegó el instante que definirá la eliminatoria. Centro de Asprilla, voleo que rebota en un defensor, y el balón queda justo para Melgar, solo, en el corazón del área. El 80 se perfiló, golpeó con toda el alma, y el balón se estrelló en el larguero.
El travesaño tembló, el estadio contuvo el aliento, y el destino le dijo no al Bolívar. Fue la imagen de una noche donde la Academia tuvo todo para ganar, pero le faltó puntería. El São Paulo, en cambio, se llevó un empate que en la vuelta vale oro, y la frustración celeste quedó flotando en La Paz.