Escasez de carburantes golpea a siete capitales


La Paz y Cochabamba concentran los mayores problemas por diésel, Potosí enfrenta controles por carguíos irregulares.

Escasez de carburantes golpea a siete capitales

En la sede de Gobierno la oferta irregular de diésel y gasolina genera largas filas en los surtidores | Foto: APG

Fuente: El Deber



Por Juan Carlos Salinas

 

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La crisis de combustibles que atraviesa Bolivia volvió a hacerse visible durante agosto con largas filas de vehículos, estaciones de servicio que agotan rápidamente sus volúmenes y transportistas que deben esperar horas o incluso días para cargar diésel. El problema presenta diferentes intensidades según la región, pero tiene un denominador común: la oferta y la distribución no están logrando responder de manera sostenida a la demanda.
Los últimos reportes indican que La Paz, Cochabamba, Potosí, Oruro, Chuquisaca, Tarija y Beni continúan enfrentando, en distinta magnitud, dificultades para acceder a gasolina y, sobre todo, a diésel.

La situación, además, no puede explicarse únicamente por la falta física de carburantes. YPFB sostiene que dispone de combustible en sus plantas y que el principal problema está en la logística de distribución. Sin embargo, para el usuario final la diferencia entre tener combustible almacenado y encontrarlo disponible en un surtidor es prácticamente inexistente: si el producto no llega a la estación de servicio, la escasez se convierte en una realidad cotidiana.

Problemas en el interior

El departamento de La Paz continúa entre las regiones más sensibles debido a su dependencia de la llegada de cisternas a la planta de Senkata y a la complejidad de las rutas de ingreso.

Los conductores de La Paz y El Alto llegaron a permanecer varios días en las filas. En redes sociales se aprecian colas en Miraflores, San Antonio, Villa El Carmen, San Pedro, Alto Sopocachi, Pampahasi, Calacoto y Obrajes.

En agosto, la situación volvió a complicarse debido a un incremento de  conductores y vehículos varados en distintas regiones, mientras YPFB aseguraba disponer de producto suficiente para comenzar la normalización.

En Cochabamba, en las avenidas Blanco Galindo y Villazón las flotas, camiones y vehículos particulares hacen filas durante horas e incluso días.

Esto refleja una de las características de la crisis: una mejora en los despachos no necesariamente significa una normalización inmediata en los surtidores.

En Oruro, el problema se centra en la oferta irregular de diésel,  además,  se debe tener en cuenta que el carburante tiene una demanda especialmente sensible a la actividad minera, agrícola y del transporte, por lo que cualquier reducción en la provisión de diésel tiene un efecto directo sobre sectores que requieren grandes volúmenes.

En Potosí, entre el 11 y 12 de agosto, YPFB y la ANH intensificaron los controles en estaciones de servicio. La estatal informó que detectó 55 vehículos con doble carguío o cargas repetitivas, además de 16 vehículos con problemas en el sistema B-SISA y siete con placas presuntamente clonadas, sin embargo, a pesar de los controles la falta diésel es notoria.

Chuquisaca muestra una situación relativamente más estable aunque tampoco está al margen de la crisis. YPFB informó el que programaba un promedio de 435.000 litros diarios de combustibles líquidos: 190.000 litros de diésel y 245.000 litros de gasolina.