Durante la entrega de sables y pistolas a la Promoción 2024, el ministro de Defensa reivindicó la institucionalidad, el mérito y la carrera militar, y afirmó que los oficiales deben responder a Bolivia, la Constitución y el pueblo.

El ministro de Defensa, Ernesto Justiniano Urenda, afirmó este miércoles que las Fuerzas Armadas deben mantener su lealtad con Bolivia, la Constitución, la bandera y el pueblo, y no con personas, partidos políticos o gobiernos, durante el acto de entrega de sables y pistolas a los oficiales de la Promoción 2024.
La declaración fue uno de los ejes centrales del discurso pronunciado durante la ceremonia, en la que los oficiales de la Promoción 2024 recibieron finalmente el sable y la pistola correspondientes a su condición, después de un periodo de espera.
“La lealtad de un militar no es hacia una persona. No es hacia un ministro. No es hacia un partido político. No es hacia un Gobierno. La lealtad del militar es hacia Bolivia, hacia la Constitución, hacia nuestra bandera y hacia el pueblo al que juró servir”, afirmó Justiniano.
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Justiniano sostuvo que la entrega representa el cumplimiento de una responsabilidad institucional pendiente y remarcó que los símbolos militares deben estar acompañados por hechos concretos. “Una institución debe cumplir con quienes cumplen con ella”, señaló.
El ministro explicó que el sable representa la tradición militar, el mando, el honor y la autoridad, mientras que la pistola simboliza una capacidad que el Estado deposita en los oficiales y que debe estar subordinada a la disciplina, la ley y el cumplimiento de la misión. “Mandar es asumir responsabilidad”, dijo.
La autoridad gubernamental vinculó la formación de los nuevos oficiales con los desafíos que enfrenta Bolivia y señaló que el país atraviesa dificultades económicas, problemas de seguridad, emergencias y nuevas amenazas que demandan instituciones preparadas para responder.
En ese contexto, sostuvo que las Fuerzas Armadas deben estar donde Bolivia las necesite: defendiendo la soberanía, protegiendo las fronteras, apoyando a la población ante emergencias y preparándose frente a las amenazas que afectan la seguridad y estabilidad del país.
El ministro puso especial énfasis en la responsabilidad de quienes ejercen el mando dentro de la institución. “Mandar no es solamente dar órdenes. Mandar es asumir responsabilidad por la misión, por la institución y por las personas que uno conduce”, afirmó.
También sostuvo que los oficiales deben ser capaces de exigir disciplina, pero antes deben demostrarla, además de tomar decisiones y asumir las consecuencias de sus actos.
El ministro señaló que la concepción de lealtad institucional también contribuye a proteger la carrera militar, y comprometió el respeto a la cadena de mando, el mérito y la profesionalización de las Fuerzas Armadas. “El compromiso es claro: respetar la institucionalidad, la cadena de mando, el mérito y la carrera profesional”, afirmó.
Asimismo, sostuvo que el objetivo es que las Fuerzas Armadas cuenten con mejores condiciones y capacidades para cumplir las responsabilidades que el país les exige.
Finalmente, pidió a los oficiales recibir el sable y la pistola con orgullo, pero también con humildad, y remarcó que esos elementos por sí solos no determinan la autoridad de un militar.
“El sable no hace al líder y la pistola no hace a la autoridad. Son la conducta, el carácter, la preparación y el servicio los que hacen a un verdadero oficial”, sostuvo.
El titular de Defensa cerró su intervención señalando que la verdadera fortaleza de las Fuerzas Armadas “no está solamente en las armas que poseen, sino en la confianza que inspiran”.

