Las emisoras de paz en Colombia: ¿Instrumento de propaganda política o servicio público?


En Colombia, las 20 Emisoras de Paz dejaron de emitir contenidos informativos y ahora solo tienen programación musical. La nueva administración de Inravisión dice que revisará toda la parrilla, pero ya enfrenta críticas y acciones legales. El Gobierno de Abelardo de la Espriella y políticos de derecha las acusan de haber sido un «aparato de propaganda» y «megáfonos de las FARC».

El presidente de Colombia, Abelardo de la Esprieya, interviene durante una rueda de prensa en el Palacio de San Carlos, en Bogotá (Colombia), el 25 de agosto de 2026.
El presidente de Colombia, Abelardo de la Esprieya, interviene durante una rueda de prensa en el Palacio de San Carlos, en Bogotá (Colombia), el 25 de agosto de 2026. © Luisa Gonzale / Reuters

Fuente: RFI

La ONG Reporteros Sin Fronteras exigió el martes al gobierno colombiano reanudar de inmediato la producción de contenidos en la Radio Nacional de Colombia, suspendida hace una semana por una supuesta reestructuración de la parrilla.



La decisión afecta directamente a las 20 Emisoras de Paz, creadas por el acuerdo de 2016 para informar a las zonas golpeadas por el conflicto. De momento, se desconoce cuándo se retomará la programación.

Desde el pasado 18 de agosto, Radio Nacional de Colombia transmite sólo música desde Bogotá. Así lo decidió «hasta nueva orden» la flamante administración del sistema de medios públicos, Inravisión, mientras establece una nueva parrilla de contenidos.

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Esta decisión afecta a las 74 frecuencias de la Radio Nacional, incluidas las 20 Emisoras de Paz, creadas por el acuerdo de 2016 para informar a los territorios más golpeados por el conflicto.

Sus trabajadores temen que esta medida transitoria sea definitiva. “Todo lo que tiene que ver con la paz y con procesos de paz lo están terminando”, explica a RFI Jessica Molano, líder de la Emisora de Paz de El Tambo, en el departamento del Cauca.

La nueva gestión denuncia que estas radios se convirtieron en un «aparato de propaganda» durante el Gobierno de Gustavo Petro.  El senador Enrique Gómez, del Movimiento Salvación Nacional, que apoyó a De la Espriella en su camino a la Presidencia, aseguró que esas emisoras eran “megáfonos oficiales de las FARC para adoctrinar regiones”.

Las emisoras nacieron a raíz del artículo 6.5 del Acuerdo de Paz de 2016, [impulsado por el entonces presidente Juan Manuel Santos], con el objetivo de dar voz e informar a las comunidades más afectadas por el conflicto.

“Somos un proyecto de Estado y no de gobierno, hemos tenido una programación ininterrumpida, no hemos hecho ninguna propaganda política a ningún gobierno de turno. Hemos cumplido con el 6.5, eso es darles voz a los firmantes del acuerdo de paz, a las organizaciones sociales y a las víctimas del conflicto armado. Entonces, se está violando ese derecho a la información de estas comunidades”, explica Molano.

Esta suspensión supone no solo un incumplimiento directo del acuerdo de 2016, sino también de la Constitución colombiana. “Destripan el derecho que tiene la ciudadanía a estar bien informada que está estipulado en el artículo 20 de la Constitución“, dijo a RFI la senadora del Pacto Histórico, Sandra Chindoy.

Ante esta situación, la legisladora opositora presentó una queja disciplinaria contra la gerente de Inravisión ante la Procuraduría General de la Nación.

También el senador y excandidato presidencial Iván Cepeda, del mismo partido, anunció una acción de tutela contra la entidad y el Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones para levantar la suspensión. Pero de momento, tanto en la Radio Nacional como en las Emisoras de Paz, la música sigue siendo la protagonista.