Los gobiernos de Líbano y de Israel empiezan este martes 4 de agosto en Roma una nueva ronda de negociaciones directas para impulsar el acuerdo aprobado en junio. Es la séptima reunión en la que buscan marcar las pautas para el retiro progresivo del ejército israelí y el desarme de la milicia libanesa Hezbolá. El jefe de este grupo proiraní, Naim Kasem, dijo que estas reuniones no traerán «más que vergüenza, humillación y compromisos sucesivos».

El diálogo, mediado por Estados Unidos, tiene como meta final el desarme de la milicia libanesa Hezbolá y la retirada israelí del país árabe. Israel, según el texto, debe levantar la ocupación en “zonas piloto”, donde el ejército libanés debe adquirir el control en detrimento del grupo armado.
A finales de julio, Israel se retiró del primer municipio, de los 68 que ocupa, en virtud de ese acuerdo. Pero pese al éxito inicial, el escepticismo reina en Líbano: todavía no se han discutido nuevas zonas piloto y tampoco se espera hacerlo este martes en Roma.
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Además, ambas partes en conflicto rechazan la estrategia gradual del plan de paz: Israel quiere que Hezbolá se desarme antes de retirarse; y el grupo libanés asegura que no entregará el arsenal mientras exista la ocupación.
Hezbolá fuera de las conversaciones
Mientras, Israel echa fuego al pesimismo libanés con más explosiones en la zona ocupada. El ministro de Defensa israelí confirmó el lunes haber hecho desaparecer 24 aldeas libanesas. Por su lado, el jefe del grupo libanés proiraní Hezbolá, Naim Kasem, estimó este martes que las negociaciones directas entre Líbano e Israel, que se reanudan en Roma, no traerán «más que vergüenza, humillación y compromisos sucesivos».
Además, Kasem considera que el presidente libanés Joseph Aoun «no ha actuado como árbitro, ni como una figura unificadora, sino que se ha vuelto parcial y divisivo, lo cual es incompatible con su papel y la fuerza del Líbano».
Con quien sí muestra optimismo Kasem es con el gobierno sirio. Este martes afirmó que está abierto a reunirse con las autoridades sirias, algo inédito para el grupo libanés proiraní que siempre apoyó al derrocado presidente Bashar al Asad.
«Nada impide un encuentro público entre Hezbolá y el mando sirio cuando ambas partes lo consideren oportuno», declaró Kasem.
El líder de Hezbolá abogó a favor de «relaciones fraternales y positivas» entre Líbano y Siria. El ejército libanés anunció el martes en un comunicado haber incautado cohetes «introducidos de contrabando del territorio sirio al libanés».
Con AFP
