Nuevo canciller demarca el rol de su ministerio y sostiene que no solo administra competencias, sino también relaciones


En un artículo de opinión, Héctor Huanca subrayó la particularidad de las funciones de su cartera, el rol del tiempo y la confianza en las relaciones internacionales.

El canciller Huanca jura al cargo junto a su antecesor, Fernando Aramayo, quien asumió el ministerio de la Presidencia. Foto: Of. del Presidente

eju.tv /Fuente: Visión 360

El nuevo ministro de Relaciones Exteriores, Héctor Huanca, demarcó el rol de la Cancillería y sostuvo que ese despacho no solo administra competencias, sino también relaciones con otros Estados, las cuales no deben dejarse libradas a la improvisación. La autoridad, en un artículo de opinión, subrayó la particularidad de las funciones de su cartera, el rol del tiempo y la confianza en las relaciones internacionales.



“La mayoría de las instituciones públicas ejerce autoridad dentro del territorio nacional. El Ministerio trabaja, en cambio, allí donde esa autoridad deja de ser suficiente. Fuera de nuestras fronteras, ninguna decisión depende únicamente de la voluntad de Bolivia”, sostuvo Huanca.

Los resultados —señaló en el artículo que tituló “Una institución distinta”— deben alcanzarse con el diálogo, la negociación, la cooperación y la capacidad de sostener entendimientos incluso cuando hay diferencias. “Por eso, el Ministerio no administra solamente competencias. Administra relaciones. Y las relaciones entre Estados no pueden ordenarse ni improvisarse”, anotó.

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Prudencia y continuidad

La autoridad, que reemplazó en el puesto a Fernando Aramayo, quien pasó a ser ministro de la Presidencia, manifestó que las relaciones con otros Estados requieren “coherencia” para consolidarse, “prudencia” para atravesar los desacuerdos y “continuidad” para sobrevivir a la coyuntura.

“Una disposición interna entra en vigencia por decisión de la autoridad competente; una relación internacional depende también de la percepción, la voluntad y los intereses de otros actores. Su solidez se alcanza con el tiempo”, indica.

Tiempo y confianza

Precisamente, el tiempo y la confianza son dos elementos a los que dedicó una reflexión. Sobre el tiempo, señaló que la labor de cultivar las relaciones diplomáticas tiene una escala temporal propia.

“Una relación cultivada durante años puede resultar decisiva cuando surge una crisis. Un acuerdo negociado con paciencia puede abrir oportunidades mucho después de haber dejado los titulares. Una posición sostenida con serenidad puede dar fuerza a la voz del país cuando llega el momento de defender sus intereses”, acotó.

Aseguró que la construcción de confianza no implica ingenuidad, no elimina las diferencias que pudiera haber con los países ni sustituye la defensa del interés nacional. Destacó que ese factor “es la base” que permite que los compromisos sean creíbles, que las discrepancias puedan gestionarse y que los canales de diálogo permanezcan abiertos cuando las circunstancias se vuelven difíciles.

Efectos concretos

En ese contexto, el Canciller sostuvo que los efectos de la confianza son concretos y detalló lo siguiente: la credibilidad permite sostener vínculos que no dependan de forma única de afinidades circunstanciales y facilita la cooperación, reduce las incertidumbres, mejora la capacidad de interlocución, abre espacios para la producción nacional y posibilita responder con rapidez ante una emergencia y proteger a los bolivianos en el exterior.

“Por eso, la labor del Ministerio no debe valorarse solo por el número de reuniones celebradas o documentos suscritos. Debe apreciarse, sobre todo, por la calidad de las relaciones que preserva y por su capacidad para convertirlas en resultados útiles para Bolivia”, indicó.

Cultura y seguridad

Huanca afirmó que las naciones no dialogan con el mundo únicamente mediante posiciones oficiales, sino que lo hacen a través de aquello que comparten y de la impresión que dejan. “La cultura transmite una historia; el patrimonio conserva una memoria; la gastronomía expresa identidad; el turismo acerca territorios y personas; y la marca país reúne la reputación que una sociedad forma con el tiempo. Proyectar estos atributos no es una tarea decorativa. Es una forma de representación que puede despertar interés, crear cercanía y convertir el reconocimiento de Bolivia en nuevas oportunidades”, señaló.

En su artículo, el Canciller sostuvo que el crimen organizado transnacional, el narcotráfico, la trata, los delitos ambientales y las amenazas tecnológicas no pueden enfrentarse mediante respuestas aisladas. Agregó que la seguridad transfronteriza comienza cuando existen relaciones suficientemente sólidas para intercambiar información, coordinar acciones y asumir compromisos comunes.

“En estos ámbitos, el Ministerio ocupa una posición singular dentro de la estructura del Estado. Hacia afuera, representa y proyecta a Bolivia; hacia adentro, articula las capacidades nacionales que requieren una dimensión internacional. No reemplaza a las instituciones responsables de la producción o la seguridad. Su deber es conectar esas capacidades con el escenario internacional cuando una necesidad nacional supera las posibilidades de una respuesta exclusivamente interna. Hace posible que Bolivia actúe hacia afuera con coherencia, claridad y una sola voz”, remarcó.