Perpetua para el afgano que embistió una marcha sindical en Múnich en 2025


La justicia alemana condenó este jueves a un islamista llegado como menor a Alemania por el ataque contra una manifestación que dejó dos muertos y unos 40 heridos en 2025.

El acusado afgano identificado como Farhad N (C), acusado de haber conducido deliberadamente un auto contra una marcha sindical de 1.400 personas en febrero de 2025, se cubre el rostro con un expediente mientras es escoltado por los magistrados hacia la sala de audiencias, mientras se espera el veredicto de su juicio en el Tribunal Regional Superior de Múnich, en el sur de Alemania, el 6 de agosto de 2026.
El acusado afgano identificado como Farhad N (C), acusado de haber conducido deliberadamente un auto contra una marcha sindical de 1.400 personas en febrero de 2025, se cubre el rostro con un expediente mientras es escoltado por los magistrados hacia la sala de audiencias, mientras se espera el veredicto de su juicio en el Tribunal Regional Superior de Múnich, en el sur de Alemania, el 6 de agosto de 2026. © KARL-JOSEF HILDENBRAND/AFP

El afgano Fahrad N. fue condenado este jueves a cadena perpetua por el ataque en el que embistió con un vehículo una marcha sindical en Múnich en 2025 y causó dos muertos y unos 40 heridos.

El Tribunal Regional Superior de Múnich destacó la «gravedad especial» del delito cometido por el hombre de 25 años.



El juez se mostró convencido de que el acusado arrolló deliberadamente a los manifestantes por detrás con su auto.

El presidente del tribunal, Michael Höhne, declaró que el lugar del crimen era «un verdadero campo de destrucción».

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La sentencia sigue las peticiones de la Fiscalía Federal, mientras que la defensa había solicitado 15 años de prisión y el ingreso en un hospital psiquiátrico.

Fahrad N. fue finalmente condenado por dos homicidios y 23 intentos de homicidio, un caso más de lo que había solicitado la fiscalía.

También se le imputaron 19 cargos de lesiones graves y tres de lesiones intencionales.

El 13 de febrero de 2025, la capital bávara se preparaba para recibir a los líderes de todo el mundo que acudían a la Conferencia sobre Seguridad (MSC), mientras Alemania entraba en la recta final de las elecciones legislativas.

Esa mañana, unas 1.400 personas marchaban por el centro de la ciudad convocadas por el sindicato de servicios Verdi. Al volante de un BMW Mini, el joven afgano rebasó a la policía que escoltaba la movilización y se estrelló deliberadamente contra la multitud.

El acusado logró recorrer 23 metros hasta que su vehículo quedó inmovilizado.

Aficionado al fisicoculturismo, el hombre llegó a Alemania a los 15 años como menor no acompañado y tenía su permiso de residencia renovado.

Era catalogado como «perfectamente integrado» a la sociedad local hasta su radicalización bajo la influencia de clérigos afganos, a quienes había visto en las redes sociales en los meses previos al ataque, según los investigadores.

Al considerar a los países occidentales «responsables del sufrimiento de la población musulmana en Afganistán y en Oriente Medio», el refugiado creía que debía «matar a personas elegidas al azar en Alemania», añadieron.