Fernando Romero propone mantener una ayuda parcial o total para sectores estratégicos, mientras el resto del mercado opera con el nuevo precio del combustible.
eju.tv / Video: LHP
El economista Fernando Romero planteó mantener un esquema de subsidio focalizado para el transporte público y las actividades vinculadas con la producción y comercialización de alimentos, como una alternativa para amortiguar el impacto del nuevo precio del diésel sobre los costos de la economía.
Romero sostuvo en La Hora Pico de eju.tv que la eliminación de la subvención general no necesariamente implica que todos los sectores deban enfrentar el mismo costo del combustible. En su criterio, se podría mantener una ayuda parcial o total para actividades consideradas estratégicas, mientras se avanza hacia un esquema sin subvención general.
“Yo revisaría en ese caso si no convendría eliminar plenamente la subvención o al menos en el sector de transporte público y también en algunas actividades que estén relacionadas con la producción y comercialización de alimentos se mantenga una subvención parcial o total”, señaló durante una entrevista.
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El economista planteó que la medida debería ser analizada en función del impacto que tiene el diésel sobre cada actividad. El transporte público, por ejemplo, traslada parte de sus costos al precio de los pasajes, mientras que el combustible también interviene en las distintas etapas de producción y traslado de alimentos.
Romero retomó esta propuesta hacia el final de la entrevista y planteó que, si se mantiene algún mecanismo de apoyo, este debería ser gradual y focalizado, en lugar de regresar al esquema general que se aplicaba anteriormente.

“Todavía hay la posibilidad de mantener cierta subvención focalizada al transporte urbano y actividades que tengan que ver directamente con la producción y comercialización de alimentos”, afirmó.
El objetivo de esta fórmula, según el economista, sería evitar que el incremento del costo del combustible se traslade de manera inmediata a productos esenciales y servicios utilizados diariamente por la población.
Romero también puso como referencia la experiencia de otros países, donde existen mecanismos de apoyo específicos para determinados sectores productivos. Mencionó particularmente al sector agroproductivo y sostuvo que la subvención puede utilizarse como una herramienta temporal y dirigida, siempre que las finanzas públicas permitan realizar ajustes posteriores.
La propuesta abre una diferencia entre subsidio general y subsidio focalizado: el primero beneficia al conjunto del mercado de combustibles, mientras que el segundo concentra los recursos públicos en actividades consideradas estratégicas por su efecto sobre el transporte, el abastecimiento y los precios.
Para Romero, el desafío consiste en diseñar un mecanismo que permita reducir el costo fiscal de la subvención sin trasladar todo el impacto del ajuste a los sectores que tienen mayor capacidad de repercutirlo sobre el consumidor.