Bolivia necesita urgente unidad


Se ha descrito innumerables veces la crítica situación que atraviesa Bolivia: una economía debilitada, incertidumbre política, pérdida de confianza, dificultades sociales crecientes y un Gobierno que, hasta ahora, no ha logrado transmitir con suficiente claridad el rumbo que seguirá el país. A ello se suma una oposición que tampoco termina de encontrar una posición común, responsable y constructiva frente a la emergencia.

Pero seguir describiendo la crisis y los responsables, definitivamente no la resolverá. Bolivia necesita con urgencia decisiones y un rumbo claro hacia las posibles soluciones. Por su parte, los responsables de esta aguda crisis deberán someterse a un Juicio de Responsabilidades.



Ante este escenario, reiteramos una convicción: la salida no puede depender exclusivamente del Gobierno ni de la oposición. La ciudadanía en general tiene que asumir un papel activo para exigir, orientar y acompañar las decisiones que permitan recuperar el rumbo del país.

Por eso, considero indispensable que el Gobierno Nacional convoque, con carácter de urgencia, a los líderes de todas las fuerzas políticas con representación parlamentaria para construir un Acuerdo Nacional por la Patria.

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No se trataría de un pacto para distribuir cargos, ni de una alianza electoral, ni de una fotografía política. Se trataría de establecer, con responsabilidad y transparencia, un mínimo común nacional, con prioridades, plazos y compromisos concretos para enfrentar la emergencia.

Ese acuerdo debería definir, entre otros aspectos, cuáles son las medidas urgentes para estabilizar la economía, recuperar la confianza, garantizar el abastecimiento de combustibles, promover la inversión y el empleo, combatir frontalmente la corrupción y fortalecer las instituciones y el Estado de derecho.

La democracia necesita oposición. El Gobierno necesita control. Pero en una situación de emergencia nacional, la confrontación permanente no puede convertirse en una política de Estado.

El pueblo boliviano votó mayoritariamente por un cambio. Independientemente de los cuestionamientos que puedan existir sobre el resultado electoral o sobre las razones que determinaron la elección del actual Gobierno, existe un hecho político que nadie debería ignorar: la sociedad expresó su voluntad de cambiar de rumbo.

Ese mandato alcanza también a las fuerzas políticas que hoy tienen representación y liderazgo nacional, entre ellas las encabezadas por Jorge Quiroga, Samuel Doria Medina, Manfred Reyes Villa y Rodrigo Paz.

A todos les corresponde entender que este no es el momento de anteponer intereses sectarios, partidarios, personales o electorales.

Es el momento de demostrar el verdadero patriotismo.

La unidad que Bolivia necesita no significa pensar todos igual. Significa ser capaces de ponernos de acuerdo en aquello que es esencial para la Nación, respetando nuestras diferencias y asumiendo cada uno la responsabilidad que le corresponde.

Pero ese acuerdo tampoco puede ser solamente entre políticos. Debe tener a la ciudadanía como protagonista y fiscal permanente. La sociedad civil organizada debe conocer los compromisos, los plazos y los resultados. Debe poder exigir explicaciones cuando no se cumplan y reconocer cuando las decisiones sean correctas.

Porque la democracia no termina el día de las elecciones. Hoy más que nunca necesitamos pasar de la protesta a la propuesta, de la confrontación a la construcción y de la indiferencia a la participación.

Bolivia todavía tiene posibilidades. Pero el tiempo se está agotando.

Gobierno, oposición, las organizaciones sociales y la ciudadanía en general tienen una responsabilidad histórica: encontrar juntos el camino posible antes de que la crisis termine imponiendo un camino que nadie haya elegido.

La Patria necesita unidad. No mañana. No cuando sea demasiado tarde. Necesita unidad ahora.

Fernando Crespo Lijeron