El retiro de la subvención al diésel abrió una discusión que va más allá del precio del combustible. El Gobierno impulsa la conversión de vehículos a GNV y la renovación del parque automotor, mientras distintos sectores del transporte plantean soluciones distintas según el tipo de servicio que prestan.

El Ejecutivo puso en marcha el Programa Nacional de Renovación de Vehículos PATRIA y, a través de la nueva Entidad Ejecutora de Renovación Vehicular, prevé continuar con la conversión de unidades que utilizan diésel a Gas Natural Vehicular (GNV), además de financiar la renovación de vehículos del transporte público.
La propuesta no se aplica de la misma manera a todas las modalidades. El presidente de la Confederación Nacional del Transporte Pesado, Domingo Ramos, descartó que la reconversión a GNV sea una alternativa para ese sector y explicó su posición a partir de las condiciones de las rutas y de los vehículos.
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“Para el transporte pesado no es una opción (la reconversión a GNV). Hay que ver la geografía de nuestro país, geográficamente es muy accidentada; el gas quita potencia, el GNV no tiene esa potencia como el diésel”, afirmó Ramos.
La situación es distinta en el transporte público urbano. Datos de YPFB y de la Agencia Nacional de Hidrocarburos citados por el Gobierno señalan que el 80,3% de los vehículos de servicio público utiliza gasolina, GNV o ambos combustibles, mientras el 19,7% funciona exclusivamente con diésel. Dentro de ese universo, 29.290 vehículos utilizan GNV exclusivamente y otros 65.197 combinan GNV y gasolina.

Ese escenario es parte de la base sobre la que el Gobierno plantea acelerar la reconversión. En Santa Cruz, por ejemplo, el Ejecutivo ya informó sobre la entrega de cilindros para avanzar con la conversión de vehículos y anunció el inicio de trabajos masivos en los talleres habilitados.
Pero las propuestas del transporte no se limitan al GNV. El Transporte Libre, que decidió no acatar el paro nacional convocado para el lunes 28 y anunció que trabajará con normalidad, planteó continuar las mesas técnicas con el Gobierno y llevar la discusión hacia un cambio de matriz energética que incluya otras alternativas, entre ellas la movilidad eléctrica.
La estructura del transporte también presenta diferencias según el servicio. La Autoridad de Regulación y Fiscalización de Telecomunicaciones y Transportes (ATT) señaló que el impacto del incremento del diésel no puede trasladarse de manera uniforme a todas las tarifas y anunció mesas técnicas con los operadores para analizar cada modalidad.
El debate, de esta manera, empieza a desplazarse del precio del diésel hacia las alternativas para reducir la dependencia de ese combustible. El Gobierno apuesta por la renovación y la reconversión, mientras los sectores del transporte plantean respuestas diferentes de acuerdo con sus recorridos, vehículos y condiciones de operación.
