En la zona fronteriza la actividad comercial no solo se reduce, en algunos casos las fuentes de ingreso de los connacionales se está extinguiendo. Los comerciantes peruanos solo reciben soles, no aceptan el boliviano
Fuente: Unitel
Heidy Tarqui
El boliviano empieza a desaparecer en Desaguadero, en la frontera entre Bolivia y Perú. El sol, la moneda peruana, cobra fuerza y genera un impacto en el comercio de la región.
=> Recibir por Whatsapp las noticias destacadas
La moneda boliviana perdió valor debido al tipo de cambio flexible del dólar, una medida que está en vigencia desde el 29 de junio de 2026. Debido a este nuevo escenario económico, la actividad comercial disminuyó y los comerciantes peruanos no reciben bolivianos.
“Mira cómo está. Antes era llenito. Los martes era regular, pero ahora ni regular”, relató una de las mujeres que se ofrece sus productos en la zona fronteriza.

[Foto: Heidy Tarqui – UNITEL] / El punto fronterizo en Desaguadero.
“Sube el cambio, luego baja. No hay venta siempre”, contó otra comerciante en una feria en la que ahora hay más vendedores que clientes.
La devaluación del boliviano se ha convertido en un factor que alienta del contrabando.
Por ejemplo, aquellos comercios en el lado peruano que antes ofrecían gas licuado de forma clandestina o con reparos hoy lo hacen sin temor. Es un secreto a voces que algunos bolivianos son los que ofrecen el producto.

TIPO DE CAMBIO
El historial del tipo de cambio del boliviano respecto al sol da cuenta que la devaluación no empezó en junio de 2026, lleva más de dos años acumulándose. La frontera lo vivió primero y antes que el resto del país.
El precio sostenido artificialmente ocultaba la debilidad del boliviano, “o la devaluación, para ponerlo más específicamente”, afirmó el analista Jaime Dunn.
“No es más que la desconfianza reflejada en un tipo de cambio. Cuando vemos en diferentes etapas de la economía nacional, siempre nuestra moneda ha perdido valor”, afirmó.
Los comerciantes bolivianos afrontan la situación en medio de la preocupación y la resignación puesto que comprar mercadería en el lado peruano ahora es inalcanzable. “Te cotizan más 10 puntos para no perder ellos”, relató Martha.
En la zona fronteriza la actividad comercial no solo se reduce, en algunos casos las fuentes de ingreso de los connacionales se está extinguiendo. “Así estamos, vacío. Antes era bien”, lamentó otra comerciante.
El analista económico y financiero Jaime Bravo argumentó que el comercio disminuye “sobre todo en la medida de que el poder adquisitivo de los bolivianos se vea mermado”.

“No olvidemos que las variaciones del tipo de cambio influyen directamente en la inflación”, sostuvo.
MENOS TRABAJO
Los ‘bicicarros’ y otro tipo de transporte están entre los más golpeados por la situación. Con la caída del flujo comercial hay menos trabajo para quienes antes transportaban la mercancía sin descanso.
En los primeros días de septiembre, el tipo de cambio flexible del dólar alcanzó su pico más alto, 12,32 bolivianos.
El ministro de Economía, Christian Morales, le dijo al país que es la “nueva realidad” y hay que aceptarla.
Por su lado, el presidente del Banco Central de Bolivia (BCB), David Espinoza, aseguró que el tipo de cambio está controlado y que no hay registros de devaluación.
Desaguadero, como toda población fronteriza, es un termómetro económico. Lo que pasa en estas regiones es el anticipo de lo que después llegará al resto del país.
A continuación, vea el informe especial de Telepaís Investiga:
