Flávio Bolsonaro pisa los talones de Lula a dos semanas de las presidenciales


El senador e hijo de Jair Bolsonaro avanza con viento a favor en medio de una tormenta desatada en Brasil: pese a ser salpicado por un megaescándalo financiero, su candidatura crece en las encuestas a dos semanas de las elecciones presidenciales.

Flávio Bolsonaro avanza con viento a favor en medio de una tormenta desatada en Brasil: pese a ser salpicado por un megaescándalo financiero, su candidatura crece en las encuestas a dos semanas de las elecciones presidenciales.
Flávio Bolsonaro avanza con viento a favor en medio de una tormenta desatada en Brasil: pese a ser salpicado por un megaescándalo financiero, su candidatura crece en las encuestas a dos semanas de las elecciones presidenciales. AFP – SERGIO LIMA

El senador de derecha, de 45 años, pasó del rezago frente al mandatario izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva a pisarle los talones en el primer turno, justo cuando se conoce que es investigado por sospechas de corrupción y lavado de dinero.

La investigación gira en torno al financiamiento de un biopic sobre su padre, el expresidente Jair Bolsonaro, por parte de un banquero detenido por estafa.



Pero el mismo caso también puso bajo presión al poderoso juez del tribunal supremo Alexandre de Moraes, considerado un enemigo por el bolsonarismo, y eso benefició al candidato.

Estas son las claves del avance del derechista.

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Foco sobre Moraes

El origen del escándalo es Daniel Vorcaro, cabeza del Banco Master detenido en 2025.

Luego de unas filtraciones, Flávio Bolsonaro reconoció que el banquero aportó millones de dólares para financiar «Dark Horse», un filme biográfico sobre su padre, condenado por golpismo.

Aunque niega irregularidades, este mes trascendió que el candidato es investigado debido a ese financiamiento por supuesta corrupción y lavado de dinero.

Pero el escándalo también tuvo otro foco cuando un informe policial expuso conversaciones de Vorcaro con un teléfono atribuido al juez Moraes en las que pide ayuda para frenar la investigación por una millonaria estafa a los clientes del Banco Master.

El magistrado es repudiado por la derecha debido a su rol clave en el juicio contra Jair Bolsonaro. A la vez, ese bando lo asocia con Lula, de quien ha recibido públicamente elogios.

El senador Rogério Marinho, jefe de campaña de Flávio Bolsonaro, tildó a Moraes de «estrella del pop de la izquierda».

«Moraes y Lula son las dos caras de la misma moneda, y esa es la percepción de la población brasileña», dijo a un grupo de periodistas.

La semana pasada el Supremo Tribunal Federal (STF) celebró una inédita audiencia para decidir si abría una investigación contra Moraes.

Un estudio de la empresa de análisis de datos Datrix mostró que las menciones en redes sociales sobre Moraes y sus conflictos dentro del STF desplazaron a las que aludían al Banco Master y Flávio Bolsonaro.

Daños colaterales para Lula

Pese a defender el trabajo «extraordinario» de Moraes al condenar a Jair Bolsonaro, Lula intenta tomar distancia, al tiempo que la desaprobación a su gobierno se mantiene alta.

Las últimas encuestas divulgadas después de la audiencia del STF, de la firma Quaest y de Datafolha, muestran que Flávio Bolsonaro subió ligeramente en intención de voto en el primer turno y está en empate técnico frente a Lula en el segundo.

Marco Aurélio de Carvalho, uno de los coordinadores de campaña de Lula, afirmó a la AFP que el crecimiento de Flávio «es natural» ante la «polarización».

«La crisis del STF no es una crisis nuestra. Están intentando echárnosla encima», agregó.

Pero el bolsonarismo logra que «el votante un poco indeciso acabe asociando la imagen de Lula con la de Moraes», dice el analista político André Rosa. «Esto hace que Flávio Bolsonaro tenga un respiro».

Para Geraldo Monteiro, experto de la Universidad del Estado de Rio de Janeiro, la campaña de Lula ha sido «un poco fría».

El mandatario octogenario amplió la semana pasada las ayudas del principal programa de asistencia social, una medida tachada de electoralista por la derecha.

Argumentos del bolsonarismo

Monteiro asegura que la crisis en el STF refuerza la percepción de rechazo hacia las instituciones.

«La imagen general que llega a la población es: la política es un antro de corrupción», dice.

Rosa opina que la crisis reactiva viejos argumentos de Jair Bolsonaro, que como presidente acusaba a los magistrados del STF de excederse en sus funciones.

Quien vota a favor de su hijo también es porque «empieza a darle un poco la razón a ese discurso», sostiene.

Para Laercio Barbosa, un profesor de química de 70 años que votará a Lula, las encuestas «preocupan».

La campaña «tiene que darse cuenta de que hoy, lamentablemente, el discurso antisistema está en manos de la derecha», dice a la AFP durante un evento político.