La propuesta incluye sacar a la estatal de la importación y comercialización de combustibles líquidos, permitir el ingreso de crudo y volver a procesarlo en las refinerías nacionales. Consideran que esta es la vía para reducir la dependencia de carburantes importados.
eju.tv / Video: BTV
El Gobierno ratificó este miércoles en modificar el actual esquema de abastecimiento de combustibles como parte de una estrategia para superar la crisis de diésel y gasolina. La propuesta contempla que Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) deje progresivamente las tareas de importación y comercialización de combustibles líquidos y vuelva a concentrarse en la exploración y explotación de hidrocarburos.
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El vocero presidencial José Luis Galvez explicó que el objetivo de esta reconfiguración es recuperar la capacidad del país para producir sus propios combustibles y reducir la dependencia de las importaciones.
«Creo que el tema más importante es la solución estructural y eso implica darle a Yacimientos el verdadero rol que siempre tuvo que tener, que es el rol de explorar y luego explotar los hidrocarburos para que nosotros podamos tener nuestra propia gasolina, diésel, GLP y gas», señaló.
Dijo que como parte de ese esquema, el Gobierno apunta a la reactivación de las refinerías nacionales. Por ejemplo, mencionó que el Decreto Supremo 5701, que permite la importación de crudo, abre la posibilidad de que el petróleo adquirido en el exterior sea procesado nuevamente en el país para obtener gasolina y diésel.
«Hoy el presidente Paz participó en un acto en la ciudad de Cochabamba porque nuestras refinerías van a volver a procesar el crudo para tener nuestra gasolina y diésel», afirmó.
La estrategia, según el vocero, contempla además una reorientación de YPFB para que la estatal vuelva a priorizar la búsqueda y explotación de reservas de gas y líquidos.
«Yacimientos tiene que salir del área de la comercialización, de la importación y comercialización de los combustibles líquidos. Esa es una decisión asumida», ratificó.
El vocero también atribuyó la persistencia de parte de las filas a la diferencia entre el precio interno y el costo internacional del combustible. Explicó que mientras el diésel importado puede representar un costo de entre Bs 18 y Bs 19 por litro, determinados consumidores todavía acceden al producto a Bs 9,80, lo que, según el Gobierno, genera incentivos para la sobredemanda y la reventa.
«Mientras haya una distorsión en el mercado, siempre va a haber gente que va a seguir sobredemandando», señaló.
Galvez sostuvo que el incremento de la oferta, de tres millones a 3,5 millones de litros diarios, permitió reducir las filas, pero consideró que esta medida por sí sola no resuelve el problema.
En ese sentido, el Gobierno plantea que la solución no dependa únicamente de aumentar la cantidad de combustible disponible, sino de modificar el esquema de producción, importación, refinación y comercialización.
Respecto a los cuestionamientos sobre la capacidad de las refinerías para procesar el crudo importado, Galvez sostuvo que existe capacidad técnica instalada y que el tipo de petróleo que se pretende procesar será determinante.
En cuanto al control de calidad de los combustibles, Galvez indicó que este mecanismo está establecido por norma y que, si la ANH deja de cumplir ese papel, deberá existir un ente supervisor encargado de realizar el seguimiento correspondiente.
Asamblea de la Cruceñidad
Las declaraciones de Galvez se conocen mientras se desarrolla la Asamblea de la Cruceñidad, convocada para analizar la crisis de abastecimiento de combustibles y definir una posición de Santa Cruz frente al Gobierno. El Comité pro Santa Cruz anticipó que el encuentro no se limitará a una protesta y que buscará formular propuestas y alternativas ante las dificultades para acceder principalmente a diésel.
