Liquidez esterilizada: La paradoja del Banco Central frente al mercado cambiario


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El Banco Central de Bolivia (BCB) proyecta una preocupante disonancia entre su narrativa institucional y sus decisiones operativas. A través del reciente comunicado, el ente emisor argumenta que los recursos de alta liquidez superaron los 1.000 millones de dólares, otorgándole la holgura necesaria para suspender la compra de divisas y mitigar presiones sobre el tipo de cambio. La teoría económica dicta que, frente a un tipo de cambio liberalizado que experimenta presiones por encima de los 12,5 bolivianos, un Banco Central con suficiente liquidez en moneda extranjera interviene el mercado inyectando esos dólares. Sin embargo, la sorpresiva activación de un mecanismo restrictivo para absorber bolivianos revela un diagnóstico interno mucho más cauto.

La anatomía de una política contractiva profunda

El instrumento elegido refleja una marcada necesidad de secar el excedente de moneda nacional en el sistema financiero. Mediante la Resolución de Directorio N° 131/2026, el BCB determinó la creación de la Reserva Monetaria Restringida (RMR). Esta normativa obliga a los Bancos Múltiples y al Banco Unión a inmovilizar compulsivamente un equivalente al 3% de la suma de sus depósitos en moneda nacional menores a un año. Estamos hablando de recursos altamente dinámicos: cuentas corrientes, cajas de ahorro y depósitos a plazo fijo de corto plazo.  Lo verdaderamente cuestionable de la política es su rigidez operativa. El BCB debitará estos fondos de forma automática y los mantendrá esterilizados por un lapso inamovible de 180 días calendario. Durante este medio año, los recursos no percibirán remuneración alguna y las entidades no podrán utilizarlos para ninguna operación de intermediación financiera, en una época donde la tasa de crecimiento de la cartera sigue cayendo. En términos prácticos, es una confiscación temporal de liquidez diseñada solamente para evitar que esos bolivianos se canalicen hacia la demanda de divisas.



El impacto indirecto en la banca Pyme

En un intento de aplicar un ajuste focalizado, la resolución recae exclusivamente sobre la banca múltiple y pública. La lógica del regulador parece ser eximir a las entidades Pyme, IFD´s y Cooperativas del débito directo, asumiendo que así se protege su liquidez. Este enfoque, sin embargo, adolece de una visión integral sobre la interconexión del sistema.  Los bancos múltiples no operan aislados del sistema; fungen como proveedores de liquidez del mercado, para los mismos bancos múltiples, pero también para estas entidades de intermediación más pequeñas. Cuando una entidad de estas características enfrenta un descalce transitorio, acude al mercado interbancario. Al sufrir una retención compulsiva del 3% de sus obligaciones a corto plazo, los bancos múltiples priorizarán su propia estabilidad, limitando o encareciendo drásticamente las líneas de fondeo interbancario. El efecto secundario es ineludible: algunas entidades podrían enfrentar una severa restricción de liquidez de manera indirecta.

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El costo de la intermediación y el freno al crédito

Para los bancos múltiples, el margen de maniobra postresolución es extremadamente estrecho. Reponer los fondos inmovilizados en las cuentas del BCB los obliga a una difícil elección: o restringen la otorgación de nuevos créditos a la economía real, o salen a captar depósitos asumiendo un mayor costo financiero.

En un ecosistema financiero caracterizado por tasas activas reguladas, el banco no puede trasladar el encarecimiento de sus fondos al prestatario. En consecuencia, incrementar la tasa pasiva para atraer ahorristas termina por comprimir el margen de intermediación bancaria hasta volverlo inviable.

Resulta contradictorio implementar una política contractiva que encarece el fondeo y asfixia la liquidez operativa del sistema crediticio si, como señala la narrativa oficial, las reservas internacionales cuentan con la solidez necesaria para sostener el nuevo escenario cambiario. Al final, el costo de esta esterilización lo terminará asumiendo el sector productivo a través de un menor acceso al financiamiento.

 

Kevin Marcelo Donaire Velasco

Analista del Sistema Financiero y Contexto Macroeconómico