Los países más endeudados de América Latina, luego de que la deuda global rompiera otro récord


El endeudamiento global aumentó más de US$10 billones en el primer semestre. Brasil, El Salvador y Trinidad y Tobago registran las mayores ratios gubernamentales de la muestra regional.

Billetes de dólares estadounidenses en una casa de cambio de Buenos Aires, Argentina.

 



Fuente: Bloomberg Línea

La deuda mundial volvió a marcar un récord en el primer semestre de 2026, con los gobiernos y las empresas no financieras detrás de buena parte del avance, mientras el aumento de los costos de financiamiento añade presión sobre las cuentas públicas.

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El endeudamiento global aumentó en más de US$10 billones durante los primeros seis meses del año y superó los US$365 billones, según el Global Debt Monitor del Institute of International Finance (IIF).

El aumento fue menor que los US$21 billones registrados en igual periodo de 2025. El IIF atribuyó la moderación de este año a las tasas al alza, mayores costos del servicio de deuda, el encarecimiento de la energía y el impacto del conflicto con Irán.

La relación entre deuda y PIB ronda el 310%, unos 25 puntos porcentuales por debajo del máximo de comienzos de 2021. Sin embargo, el IIF advierte que esa reducción responde principalmente al efecto de la inflación sobre el crecimiento nominal.

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Para el IIF, el resultado es una “imagen engañosamente benigna que oculta un aumento mucho más pronunciado de los costos del servicio de la deuda”, a medida que las obligaciones se refinancian a tasas más altas.

El costo de la deuda gana peso

Los gobiernos y las empresas no financieras explicaron la mayor parte del incremento durante el semestre. La deuda gubernamental mundial alcanzó US$110,5 billones en el segundo trimestre, frente a US$102,9 billones un año antes.

Las empresas no financieras acumularon US$105,1 billones, desde US$99,1 billones. Los hogares alcanzaron US$65,7 billones y el sector financiero US$84,3 billones, según los datos sectoriales del IIF. La deuda de los mercados desarrollados sumó US$255 billones, frente a US$247,9 billones en el segundo trimestre de 2025. Los gobiernos de esas economías concentraron US$73,8 billones.

El costo de financiar esas obligaciones también aumentó. Las tasas promedio de endeudamiento de los gobiernos del G7 se encuentran en su nivel más alto desde mediados de 2008 y los gastos anuales por intereses son casi 85% superiores.

Las economías avanzadas pagaron durante el último año más de US$3,5 billones en intereses únicamente sobre bonos gubernamentales negociados internacionalmente. La cifra supera los montos que, según las estimaciones recogidas por el IIF, el mundo destina a inteligencia artificial, con US$2,6 billones; defensa, con US$3,1 billones; y energía, con US$3,4 billones.

Parte de la presión proviene de déficits que persisten incluso con mercados laborales relativamente saludables. Para el IIF, “los grandes déficits se han arraigado a lo largo del ciclo económico, lo que señala un cambio estructural en el comportamiento fiscal”.

Operations At The Bureau Of Engraving And Printing As The $1 Bill Is Printed

Al mismo tiempo, los gobiernos recurren con mayor intensidad al financiamiento de corto plazo, que resulta más barato. Esa estrategia puede reducir inicialmente el costo, pero también incrementa la exposición a las tasas cuando llega el momento de refinanciar.

El IIF plantea que las medidas para contener los costos de largo plazo “pueden proporcionar un alivio temporal, pero no pueden resolver los factores estructurales del aumento de la deuda”.

¿Cuáles son los países más endeudados de América Latina?

Las diferencias también son amplias dentro de América Latina y el Caribe. Brasil encabeza la muestra del IIF por deuda gubernamental como porcentaje del PIB al segundo trimestre de 2026, seguido por El Salvador y Trinidad y Tobago.

La lista de deuda gubernamental sobre PIB en el 2T26 es:

  • Brasil: 97,3%
  • El Salvador: 85,8%
  • Trinidad y Tobago: 83,7%
  • Argentina: 70,6%
  • Granada: 70,3%
  • Jamaica: 67,7%
  • Colombia: 61,5%
  • Costa Rica: 60,8%
  • República Dominicana: 58,6%
  • Ecuador: 53,8%
  • México: 48,4%
  • Chile: 47,4%
  • Honduras: 42,5%
  • Perú: 29,7%

El nivel de deuda, sin embargo, muestra solo una parte de la comparación. Brasil también registró el mayor aumento interanual entre los países analizados, con un incremento de 7,8 puntos porcentuales frente al segundo trimestre de 2025.

  • Brasil: +7,8 p.p.
  • Chile: +6,8 p.p.
  • Jamaica: +3,0 p.p.
  • México: +2,6 p.p.
  • Honduras: +1,2 p.p.
  • Costa Rica: +1,1 p.p.
  • Trinidad y Tobago: +1,1 p.p.
  • República Dominicana: -0,3 p.p.
  • Ecuador: -0,6 p.p.
  • Perú: -1,5 p.p.
  • Argentina: -2,8 p.p.
  • Colombia: -2,9 p.p.
  • Granada: -3,0 p.p.
  • El Salvador: -3,2 p.p.
Retrato del expresidente estadounidense Andrew Jackson visto a través de una lupa sobre una hoja de 50 billetes de 20 dólares, tras su impresión en una prensa de calcografía en la Oficina de Grabado e Impresión de EE.UU. en Washington D.C.

Los mercados emergentes explicaron la mayor parte del aumento mundial durante el primer semestre. Su deuda creció US$6,5 billones y superó los US$110 billones, con China como principal impulsor.

Los gobiernos emergentes acumulaban US$36,7 billones al cierre del segundo trimestre, frente a US$31,7 billones un año antes. Las empresas no financieras alcanzaron US$42,8 billones, desde US$38,5 billones.

Sin China, la deuda de las economías emergentes y en desarrollo aumentó alrededor de US$1,7 billones durante el primer semestre hasta alcanzar un récord de US$38 billones. Gobiernos y empresas no financieras explicaron la mayor parte del incremento.

Las condiciones externas de financiamiento siguen siendo favorables para estas economías. La emisión de eurobonos soberanos emergentes avanza a un ritmo récord en 2026, liderada por México, Arabia Saudita, Polonia y Turquía.

Un dólar más débil y la actividad vinculada al carry trade también respaldaron los activos en moneda local, mientras los diferenciales de CDS soberanos se normalizaron en los mercados emergentes.

El IIF considera que los emergentes “deberían reparar el techo mientras brilla el sol”, con mejores prácticas de relación con inversionistas y mayor interacción con acreedores para aprovechar las actuales condiciones de acceso al capital.

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Una presión que va más allá de las tasas

El aumento de la deuda no depende únicamente del ciclo de tasas. Salud, energía, inteligencia artificial, tecnología y defensa están modificando la asignación de capital y exigirán mayores desembolsos de gobiernos y empresas.

El IIF estima que estos sectores concentrarán alrededor de US$25 billones en gasto durante 2026, una cifra equivalente a cerca de una quinta parte de la producción mundial.

Una proporción creciente de ese gasto se financiará a través de los mercados, lo que anticipa mayores necesidades de emisión. Además, buena parte de esas inversiones sería poco sensible a las tasas porque responde a factores estructurales y no a condiciones cíclicas.

Salud y defensa, en particular, añadirán obligaciones directamente a los balances gubernamentales. El gasto público en salud ya representa una parte relevante del total y su participación continúa en aumento.

El IIF identifica a Estados Unidos como especialmente expuesto por los problemas de asequibilidad. Aunque el Gobierno federal cubre una proporción relativamente baja del gasto sanitario frente a otros países, su participación ha aumentado y podría seguir haciéndolo.

Las pensiones representan otra fuente de presión. Según el IIF, “el envejecimiento de la población está elevando de forma sostenida los costos de las pensiones, creando considerables pasivos contingentes para los gobiernos”.

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El documento advierte además que la reforma pensional continúa siendo políticamente sensible, lo que dificulta que los responsables de política reconozcan y aborden la dimensión del problema.

Estas presiones coinciden con mayores necesidades de financiamiento y costos de deuda más altos. Para el IIF, la deuda se ha convertido tanto en un desafío político como en un asunto de estabilidad macrofinanciera.