La última edición del informe Commodity Markets Outlook anticipa un escenario de fuertes presiones sobre los mercados internacionales

El emblema del Banco Mundial en su sede de Washington. Foto: El economista
Los precios mundiales de los productos básicos subirán un 23% en 2026, mientras que los costos de la energía aumentarán un 32% y el petróleo Brent alcanzará un promedio de $us 91 por barril, según las proyecciones del Grupo Banco Mundial.
El organismo advierte que el conflicto en Oriente Medio, las interrupciones del comercio de cereales y el fenómeno de El Niño podrían agravar la inflación, elevar los costos de producción y profundizar la inseguridad alimentaria.
La última edición del informe Commodity Markets Outlook (Perspectivas de los mercados de productos básicos), publicada por el Banco Mundial, anticipa un escenario de fuertes presiones sobre los mercados internacionales, marcado por la reducción de las existencias de petróleo y los riesgos para la producción agrícola.
El organismo prevé que el precio promedio del Brent suba de $us 69 por barril en 2025 a $us 91 en 2026, antes de moderarse hasta $us 79 en 2027. El encarecimiento de la energía responde principalmente a las restricciones de la oferta y a las tensiones geopolíticas que afectan el suministro mundial.
“Los mercados de productos básicos se ven afectados simultáneamente por varias perturbaciones de gran magnitud”, afirmó Ayhan Kose, economista en jefe adjunto y director del Grupo de Perspectivas del Banco Mundial.
El especialista advirtió que el encarecimiento de la energía y las dificultades del comercio internacional pueden trasladarse a otros sectores de la economía. “Los mayores costos de la energía y las disrupciones en el comercio están impulsando el alza de los precios de diversos productos básicos, lo que podría agravar la inflación y la inseguridad alimentaria, y frenar el crecimiento económico”, señaló.
Productos
El informe proyecta que los precios de los alimentos básicos aumenten un 10% en 2026 y otro 7% en 2027, lo que representa un incremento acumulado cercano al 18% respecto de 2025.
El Banco Mundial atribuye esta tendencia a las interrupciones de los envíos de cereales, las amenazas climáticas sobre las cosechas y el encarecimiento de los combustibles y fertilizantes, que elevan los costos de producción agrícola.
En esa misma línea, prevé que los fertilizantes aumenten un 14% en 2026, antes de regresar a niveles similares a los de 2025 en 2027. Esta evolución podría presionar los costos de los productores agrícolas y repercutir en los precios de los alimentos.
El organismo también alerta sobre el riesgo de una crisis alimentaria si coinciden un mayor encarecimiento de la energía, ataques a los envíos de cereales en el mar Negro y un fenómeno de El Niño particularmente intenso.
En un escenario adverso, el Brent podría promediar $us 105 por barril en 2027, mientras que los precios de los alimentos básicos superarían en un 12% las previsiones de referencia y rebasarían los niveles de 2022.
La oferta de petróleo
El Banco Mundial estima que el suministro mundial de petróleo disminuirá un 5,2% en 2026, la mayor caída en más de cuatro décadas, si se excluye la contracción de 2020. Asimismo, calcula que el consumo retrocederá un 2,5%, una de las mayores reducciones anuales registradas.
La combinación de una oferta limitada y un consumo que se ajusta a los precios elevados obliga a los mercados a recurrir nuevamente a las reservas de petróleo. Esta situación reduce el margen para responder a nuevas interrupciones del suministro y aumenta la vulnerabilidad ante una escalada de los conflictos.
En contraste con la evolución de la energía, el organismo proyecta que los precios de los metales aumenten un 25% en 2026 y alcancen nuevos máximos, impulsados por la demanda vinculada a las energías renovables, los vehículos eléctricos y los centros de datos, además de las interrupciones de la oferta. Para 2027, anticipa una caída del 3%.
Los metales preciosos también registrarían un incremento importante, con un alza prevista del 40% en 2026, debido a la demanda de activos considerados refugio ante la incertidumbre geopolítica y normativa.
Hasta $us 60.000 MM en apoyo
Frente al aumento de los precios, el Grupo Banco Mundial puso a disposición de los países entre $us 50.000 millones y $us 60.000 millones mediante instrumentos de financiamiento existentes, incluidos $us 25.000 millones en financiamiento preestablecido.
Los recursos pueden respaldar programas de protección social para los sectores vulnerables, ampliar la capacidad fiscal de los gobiernos y proporcionar capital de trabajo y liquidez a empresas y explotaciones agrícolas.
Kose sostuvo que los países deben priorizar la protección de las poblaciones con menores ingresos y apoyar a las economías que enfrentan mayores restricciones financieras. “La prioridad debe ser proteger a las personas más pobres y apoyar a los países de ingreso bajo que ya se ven agobiados por pesadas cargas de deuda”, afirmó.
El organismo también busca movilizar más capital privado para complementar sus propios recursos y financiar inversiones que impulsen el empleo en los países en desarrollo.
Las proyecciones del informe parten del supuesto de que los conflictos no se intensificarán de manera significativa. Sin embargo, el Banco Mundial advierte que una escalada de las tensiones y nuevos daños a la infraestructura energética podrían elevar aún más los precios y prolongar las presiones inflacionarias sobre la economía mundial.
