El Gobierno aprobó la “Estrategia Nacional para la Conservación de la Biodiversidad – Plan de Acción (ENBPA) 2026-2030”.
Por eju.tv / La Paz
Bolivia posee más del 80% de su territorio cubierto por hábitats naturales de bosques, sabanas, campos y/o pastizales naturales, que constituyen un patrimonio biológico y forestal estratégico para su desarrollo, bienestar y resiliencia.
Así lo destaca la “Estrategia Nacional para la Conservación de la Biodiversidad – Plan de Acción (ENBPA) 2026-2030”, aprobada por el Gobierno nacional a través del Decreto Supremo 5753.
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“La ENBPA destaca que Bolivia posee más del 80% de su territorio cubierto por hábitats naturales de bosques, sabanas, campos y/o pastizales naturales, que constituyen un patrimonio biológico y forestal estratégico para su desarrollo, bienestar y resiliencia”, refiere una publicación de la Dirección General de Comunicación Estratégica del Estado.
Aunque esa riqueza natural representa apenas el 0,2% de la superficie mundial, concentra alrededor del 4% de la diversidad biológica del planeta.
La ENBPA se enmarca en el nuevo enfoque de planificación estratégica del país, que prioriza la toma de decisiones basada en evidencia, la articulación interinstitucional y la alineación con los compromisos internacionales, se lee en el documento.
En este sentido, la ENBPA 2026-2030 se enmarca en la nueva Visión de Gobierno del presidente Rodrigo Paz, considera los avances y desafíos identificados en la implementación de la estrategia anterior e incorpora, de manera integrada, los compromisos asumidos por Bolivia en el Marco Mundial de Biodiversidad Kunming-Montreal (2022) y su articulación con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030, contribuyendo a orientar las políticas públicas hacia resultados sostenibles y medibles en el tiempo.
En esta estrategia, los ecosistemas, los recursos genéticos y biológicos, así como el conocimiento tradicional, se definen como activos estratégicos de alto valor económico, social y ambiental, fundamentales para el desarrollo sostenible del país, con responsabilidad soberana y articulación con todos los niveles del Estado y todos los sectores.
“Una riqueza viva que se custodia con ciencia, se gestiona con el pueblo y se defiende ante el mundo con solvencia técnica, diplomacia de resultados y justicia distributiva”, se enfatiza en la ENBPA.
La ENBPA destaca que “Bolivia tiene 24 áreas protegidas de jurisdicción nacional y, según la información sistematizada por la Dirección General de Biodiversidad y Áreas Protegidas, oficialmente se cuenta con 187 áreas protegidas de jurisdicción subnacional: 29 departamentales, 154 municipales y 4 indígenas originario campesinas, dando un total de 211 áreas protegidas en el territorio nacional”.
En cuanto al estado de conservación, se cuenta con información sobre 23 áreas protegidas de carácter nacional administradas por el Servicio Nacional de Áreas Protegidas (Sernap), pero no sobre El Choré. Estas áreas constituyen sitios naturales que albergan una gran diversidad de flora y fauna silvestre, recursos genéticos, ecosistemas naturales y funciones ambientales. Además, están surcadas por cuencas hidrográficas de interés científico, histórico, económico y social.
Estas características hacen que estos espacios se constituyan en territorios especiales bajo la protección del Estado. Estas áreas albergan grupos indígenas y comunidades campesinas, y proveen el sustento a las familias a través del uso sostenible e integral de los recursos del bosque y de la biodiversidad. Los pueblos indígenas también se constituyen en sujetos de conservación de las áreas protegidas por sus valores culturales.
Las áreas protegidas de carácter nacional son ampliamente reconocidas por su biodiversidad, lo que sitúa al país entre los 15 países más biodiversos del mundo. Esta diversidad también permite el desarrollo de actividades de turismo sostenible en ellas, brindando a los turistas una amplia oferta de actividades y experiencias.
Algunas de las áreas protegidas se han convertido en destinos reconocidos. Entre estas destacan la Reserva Nacional de Fauna Andina Eduardo Avaroa, el Parque Nacional Torotoro, el Parque Nacional y Área Natural de Manejo Integrado Madidi, el Parque Nacional Sajama, la Reserva de la Biosfera y Tierra Comunitaria de Origen (TCO) Pilón Lajas, el Parque Nacional y Territorio Indígena Isiboro Sécure, el Parque Nacional y Área Natural de Manejo Integrado Amboró y el Parque Nacional Tunari.
En cuanto al estado de conservación de las áreas protegidas de carácter nacional, este es, en su mayoría, bueno, en correlación con las zonas núcleo o de protección estricta.
En su mayoría, las zonas de las áreas protegidas con mayor proximidad y presencia de actividades humanas son las que presentan estados de conservación regulares, principalmente ocasionados por impactos negativos de origen humano, como la minería en el Parque Nacional y Área Natural de Manejo Integrado Madidi y el Parque Nacional y Área Natural de Manejo Integrado Apolobamba.
También están la exploración hidrocarburífera en el PN ANMI Kaa-Iya; la deforestación y la ampliación de la frontera agrícola y ganadera en el Parque Nacional y Territorio Indígena Isiboro Sécure, el PN ANMI Amboró, la RN FF Tariquía, la RBC Sama, el PN Carrasco y el ANMI Palmar; y los incendios en el PN ANMI Cotapata, el PN ANMI Apolobamba, la RB TCO Pilón Lajas, el PN Madidi, el ANMI San Matías, el PN ANMI Otuquis, el ANMI Palmar y el PN ANMI Iñao, durante los últimos años, a lo que se suman los efectos del cambio climático, según un informe del Sernap de 2024.
