Fuente: Infobae
El senador Flávio Bolsonaro y el presidente y candidato a la reelección, Luiz Inácio Lula da Silva, iniciaron este lunes la búsqueda de alianzas para el balotaje del 25 de octubre, tras quedar separados por 2,2 millones de votos en la primera vuelta. Bolsonaro obtuvo 56,1 millones de sufragios, el 47,03% del total, mientras Lula reunió 53,9 millones, el 45,16%, en una elección en la que los otros diez candidatos concentraron unos 9,3 millones de votos.
La prioridad de Flávio es ampliar la ventaja obtenida en las regiones Sur, Sudeste y Centro-Oeste, donde se impuso en todos los distritos. San Pablo es especialmente relevante por su peso electoral: allí ganó, aunque Lula obtuvo más votos en la capital. Para fortalecer su campaña en el principal distrito electoral del país, contará con el respaldo del gobernador Tarcísio de Freitas, reelecto el domingo con el 62,65% de los sufragios.
Tarcísio, integrante de Republicanos, mantuvo una posición de relativa distancia respecto de Flávio. Después del resultado, sin embargo, confirmó que se incorporará a la campaña del candidato del PL y que pondrá su estructura política a disposición de la disputa presidencial.
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“Ellos van a contar con un soldado aquí”, declaró el gobernador, al anunciar que trabajará para que el respaldo político conseguido en San Pablo sea utilizado en la segunda vuelta. Su papel también será relevante en las negociaciones con partidos que no tomaron posición por ninguno de los dos principales candidatos durante el primer turno.

Entre esas conversaciones aparece el MDB, una fuerza con presencia nacional y estructuras regionales que podrían resultar importantes para Flávio. Tarcísio adelantó que intensificará las gestiones con la dirección nacional del partido y afirmó que hará “todo el esfuerzo del mundo” para conseguir su apoyo
El Partido Liberal también comenzó a organizar su maquinaria electoral. La formación convocó para el miércoles en Brasilia a diputados federales, senadores y gobernadores que fueron elegidos o reelegidos el domingo. El encuentro tendrá como objetivo coordinar la actuación de los dirigentes del partido durante las semanas restantes de campaña y definir cómo distribuir esfuerzos entre los distintos estados.
Lula, mientras tanto, reunirá a sus aliados en Brasilia para diseñar una estrategia destinada a revertir el resultado de la primera vuelta. El encuentro incluye dirigentes del PT y de otras fuerzas que respaldan al mandatario, además de candidatos que disputaron gobiernos estatales y bancas del Senado. Entre los convocados están Fernando Haddad, derrotado en la elección por la gobernación de San Pablo, y Humberto Costa, reelegido senador por Pernambuco.
El presidente también apunta a los votantes que no participaron del primer turno. La abstención llegó al 21,08%, con más de 33 millones de electores ausentes, uno de los registros más elevados de las últimas décadas. Lula planteó convertir esa masa electoral en uno de los objetivos de su campaña durante el tramo final.
“Tenemos 20 y pocos días por delante, vamos a hacer un llamado a quienes no votaron”, afirmó el mandatario después de conocerse el resultado.
La otra disputa estará entre los electores que respaldaron a las diez candidaturas presidenciales eliminadas. En conjunto, esos postulantes reunieron aproximadamente 9,3 millones de votos, una cantidad superior a la diferencia registrada entre Bolsonaro y Lula. No obstante, esos sufragios no necesariamente se trasladarán en bloque a ninguno de los dos finalistas.
Algunos de los candidatos ya descartaron respaldar a ambos contendientes, mientras otros todavía deben definir su posición. Ronaldo Caiado, del Partido Social Democrático (PSD), anunció que consultará con la dirección de su fuerza, mientras Romeu Zema expresó su rechazo a una nueva victoria de Lula.
Con tres semanas de campaña por delante, los dos finalistas deberán combinar negociaciones partidarias, búsqueda de nuevos apoyos y movilización territorial para llegar al 25 de octubre con una coalición electoral capaz de imponerse en la segunda vuelta.