El mandatario brasileño y candidato a la reelección defendió eliminar la semana laboral 6×1 y rechazó el uso de las Fuerzas Armadas contra el crimen a cinco días del balotaje.
Fuente: Infobae
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, defendió en una entrevista con la cadena SBT el fin de la semana laboral de seis días con uno de descanso (6×1) y justificó su postura con un argumento que generó polémica: sostuvo que las mujeres, en su único día libre, terminan dedicándolo a las tareas domésticas.
“En el caso de las mujeres, el día que tienen libre en casa es, en realidad, cuando más trabajan, porque tienen que limpiar todo lo acumulado durante la semana”, afirmó el mandatario y candidato a la reelección.
Las declaraciones se produjeron a menos de una semana de la segunda vuelta electoral que definirá la Presidencia brasileña el próximo domingo, en la que Lula se enfrentará al senador opositor Flávio Bolsonaro, hijo mayor del ex presidente Jair Bolsonaro.
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Ambos aspirantes aparecen empatados técnicamente en los últimos sondeos.
Lula propuso negociar las particularidades de cada sector laboral
El líder del Partido de los Trabajadores (PT) aclaró que la eliminación del esquema 6×1 no implicaría una norma inflexible. Según explicó en la entrevista con SBT, la ley establecería las bases generales, pero cada sector podría negociar condiciones según su realidad. “Piense en un hospital, por ejemplo, con el personal de enfermería, o en ciertas fábricas; los horarios son muy distintos”, ejemplificó.
“No se trata de una norma rígida que deba aplicarse de forma inflexible. Al contrario, se negociará lo necesario para facilitar la vida de los trabajadores y, al mismo tiempo, asegurar la viabilidad y supervivencia de las empresas”, completó Lula, quien durante su trayectoria como metalúrgico trabajó siempre bajo el modelo de cinco días laborales y dos de descanso.
En la misma entrevista, el mandatario brasileño se pronunció en contra de emplear a las Fuerzas Armadas para combatir el crimen organizado, una estrategia que promueve el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a través de la iniciativa conocida como Escudo de las Américas, a la que ya se sumaron varios gobiernos latinoamericanos.
“No es correcto involucrar a las Fuerzas Armadas para ocuparse de delincuentes. Las Fuerzas Armadas tienen que encargarse de la defensa de nuestro patrimonio y de nuestro territorio. De la seguridad de la sociedad debe ocuparse una policía especializada”, sostuvo el candidato del PT.
Lula apostó por duplicar el efectivo de los cuerpos de seguridad federales y aumentar la cooperación con los estados y municipios. Además, prometió crear un Ministerio de Seguridad si el Parlamento aprueba una enmienda constitucional que reorganice las competencias del Gobierno, los estados y los municipios en esa área.
“Independientemente del resultado de las elecciones, crearé el Ministerio”, aseguró el jefe de Estado, quien también se comprometió a transformar 138 prisiones en cárceles de máxima seguridad.
Bolsonaro prometió declarar “la guerra al narcoterrorismo” y sumarse al plan de Trump
Su rival, Flávio Bolsonaro, de 45 años, ha acusado a Lula de ser condescendiente con las bandas narcotraficantes, cuya presencia en el país ha aumentado, especialmente en el norte y noreste de Brasil. El senador ha prometido que, si gana en las urnas, declarará “la guerra al narcoterrorismo” y se unirá al Escudo de las Américas.
La iniciativa regional impulsada por Trump cuenta con la adhesión de Argentina, Bolivia, Colombia, Perú, Chile, Ecuador, Paraguay, El Salvador y Honduras, todos gobernados hoy por la derecha. Brasil no ha sido invitado al grupo hasta la fecha, según fuentes oficiales.
Lula consideró que los gobiernos latinoamericanos que se han unido a este mecanismo “están subordinados a la bandera estadounidense”.
La inseguridad se ha convertido en uno de los temas centrales de la polarizada campaña electoral brasileña, junto con las reformas laborales y la reducción de la mayoría de edad penal a los 16 años en casos de crímenes graves, otra propuesta que el mandatario volvió a respaldar durante la entrevista. Lula también calificó de “deprimentes” los debates electorales celebrados durante la campaña.
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