Lula presidente pero con oposición mayoritaria en el Congreso Nacional de Brasil


 

Con más de 150 millones de electores y más de un centenar de observadores internacionales de organismos de Europa y la región, se llevó a cabo el balotaje de las elecciones generales en Brasil, el domingo 25 de octubre para elegir al presidente entre Luíz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro.

Habiendo ganado en primera vuelta Flávio Bolsonaro a Lula da Silva en un proceso transparente, se suponía que Bolsonaro no precisaba de maquinaciones ni jugar tiempo de descuento en el proceso del balotaje, sobre todo por las alianzas obtenidas entre el Partido Liberal y las fuerzas políticas de derecha y conservadoras; en tanto que Lula del Partido de los Trabajadores perseguido por la corrupción durante tres mandatos, necesitaba dar un salto indecente  favorable para el conteo a su favor, pero devastador para la confianza democrática y el Estado de derecho.



Cuando el reloj marcaba las 17:00, empezaron a transmitirse los datos de votos desde las urnas al Tribunal Superior Electoral de Brasil; sin embargo, se detiene el flujo del conteo en el sistema electrónico, debido a la medida del magistrado Cristiano Zanin que autorizó a horas 17: 05 sin competencia, sin jurisprudencia y por encima del Órgano Electoral Nacional: la extensión en dos horas de las elecciones en todo el país y ordenó la suspender el conteo del voto electrónico.

Esa extensión solo en áreas donde dominaba el partido de Lula da Silva revirtió la tendencia que era a favor de Bolsonaro.

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El Juez que extendió el proceso Cristiano Zanin, debió excusarse y no interferir el desarrollo del balotaje, en razón a que fue abogado defensor de Lula da Silva en la operación lava jato por corrupción en la que fue condenado, pero el Tribunal Supremo Federal anuló la condena, y además, porque Zanin fue abogado en la campaña de Lula da Silva en 2022. Fuera de estas observaciones, sin duda que el juez vulneró el principio de legalidad, al no existir ninguna norma que le autorizara expresamente de oficio o a petición de parte extender el tiempo de votación y suspender el conteo electrónico.

El resultado de la votación dio como ganador a la presidencia a Luíz Inácio Lula da Silva con 52,7% contra Flávio Bolsonaro que obtuvo 48,2%, advirtiéndose una diferencia de 4,4 millones de votos válidos y un ausentismo de más de 20% por circunstancias de transporte y otros factores. Tras conocerse el resultado y la medida de extensión, Flavio Bolsonaro cuestionó los resultados de la votación y anunció que recurriría a la vía judicial para solicitar la anulación de los comicios en general. Pasó un breve tiempo a esa declaración, cuando Bolsonaro en la mañana del día lunes después de visitar a su padre, aseguró que recibió una orden judicial firmada por el Juez Alexandre de Moraes para entregar sus pasaportes a las autoridades y que tiene prohibido salir del país, por supuesta hechos de negociaciones ilícitas. Ante esta persecución política contra su padre Jair Bolsonaro condenado a 27 años de prisión por golpe de estado y contra su hermano Eduardo Bolsonaro exiliado en Florida-EEUU, Flavio Bolsonaro, decidió salir del país rumbo a Estados Unidos por Misiones, en un Jet privado Gulfstream G400 de la empresa Argentina Baires Fly., con la ayuda de Javier Milei presidente de Argentina y el Secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, llegando a Estados Unidos el miércoles 28, en compañía de su esposa y dos hijas, previa escala de abastecimiento de la nave en Guayaquil-Ecuador.

Desde el exilio Florida-Estados Unidos, Flávio Bolsonaro, se autoproclamó presidente legítimo de Brasil, al no reconocer el resultado por fraude electoral, aunque en su carta si bien denuncia el fraude, sin embargo, no adjuntó prueba. Asimismo, agradeció al pueblo de Estados Unidos y al presidente Donald Trump por su vocación democrática y al presidente de Argentina, Javier Milei por su enorme ayuda.

La declaración inicial del presidente del Tribunal Superior Electoral de Brasil, Kassio Nunes Marques, dejó una advertencia contra Lula da Silva al indicar que: «no existe ninguna regla que permitiera extender las votaciones dos horas, como lo hizo el Juez del Tribunal Supremo Federal de Brasil, Cristiano Zanin», dando a entender que el Órgano Electoral no consideró una medida de esa índole y, por consiguiente, la elección podía ser anulada. Horas más tarde Nunes Marques, aseguró que la extensión al horario de votación, no comprometió el escrutinio, y el Tribunal Superior Electoral (TSE) desmintió acusaciones de irregularidades, señalando como argumento la considerable ventaja de Lula da Silva de 4, 4 millones de votos. En ese orden, si bien la autoridad reconoció errores internos en la gestión de las prórrogas por parte del magistrado Cristiano Zanin, estos no pueden ser considerados decisivos para la integridad del proceso, de modo que la revisión del voto electrónico en esas dos horas en que presuntamente repuntó Lula, no habrá tal posibilidad; desde luego  que los resultados se consolidan, en tanto no se presenten pruebas que podrían causarle a Lula el despoder de una presidencia tremendamente cuestionada.

Luíz Inácio Lula da Silva habrá ganado la presidencia en el balotaje, pero el derecho de administrar el Estado Federal de Brasil se le presenta cuesta arriba, ya que el Partido Liberal (PL) de Bolsonaro en el Senado tendrá 48 Senadores (59,3%) superior a los 41 que es la mayoría absoluta. Algo similar sucederá en la Cámara de Diputados al asegurarse la mayoría absoluta las dos fuerzas de derecha y conservadores con 389 escaños, frente a la izquierda de Lula con 124 diputados inferior a los 257 que representa la mayoría absoluta.

Si el Congreso está en manos de la oposición, Lula da Silva va a tener que implorar a los legisladores para impulsar proyectos de leyes que estabilicen la economía, se controle la inflación y la corrida de la bolsa de valores. La complicación podría agravarse si Lula continúa usando al Tribunal Supremo de Justicia Federal de Brasil como brazo operador de persecución política a opositores que se han ganado la confianza del electorado con más de 50 millones de votantes. El costo de la salida de Flávio Bolsonaro a Florida-EEUU., ya tuvo eco inmediato en Donald Trump al afirmar que: «El presidente legítimo de Brasil, es Flávio Bolsonaro».

Al existir 3.042 urnas donde Flávio Bolsonaro obtuvo entre 0  y 10 votos y Luíz Inácio Lula da Silva logró entre 40.000 y 59.000 votos válidos en el noreste y la parte norte de Brasil, las cifras resultan ser irreales, no compatibles con una democracia real, objetiva y transparente, y la extensión del balotaje sin ley previa y la medida de suspensión del conteo de votos, son elementos que convergen para que los senadores y diputados promuevan el juicio político de responsabilidades contra Luiz Inácio Lula da Silva, presidente de Brasil, Cristiano Zanin, Juez del TSJF, y Alexandre de Moraes, magistrado del Tribunal Supremo de Justicia Federal, por presunto fraude electoral y corrupción, procedimiento idóneo, legal y justo para sentar precedente contra .quienes haciendo uso del poder tergiversan, degradan y erosionan la democracia en Brasil y otros líderes de países violadores sistemáticos de derechos humanos (Venezuela, Nicaragua, Cuba, y otros).

Si Estados Unidos no reconoce a Lula da Silva como presidente de Brasil, es probable que el Departamento de Estado disponga el acúmulo de indicios y pruebas sobre presunta corrupción y abusos cometidos por el Tribunal Supremo Federal, investigando la prórroga de la medida de extensión determinada por el Juez, Cristiano Zanin y los supuestos casos de infiltración criminal en las instituciones. Así como también las medidas arancelarias que forman parte de la política exterior de Donald Trump.

Daniel Alexandre Arzola defensor de Derechos Humanos, dice: «La democracia de un estado no se mide en cómo trate a sus seguidores, sino cómo trata a sus adversarios».

 

Pedro Gareca Perales