Las celebraciones religiosas de Todos Santos y del Día de los Fieles Difuntos acerca a los fieles a los cementerios para visitar la tumba de sus seres queridos fallecidos
Por Juan Manuel Ijurko

Fuente: El Deber
La Iglesia Católica vive dos días importantes para su fe. Tanto Todos Santos como el Día de los Fieles Difuntos acerca a los fieles a los cementerios para visitar la tumba de sus seres queridos fallecidos. Durante la homilía dominical, monseñor René Leigue destacó la importancia de estos dos días y explicó el significado que tienen para los católicos.
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«Todos Santos celebra la vida», enfatizó Leigue. Ese sentido celebrativo «es lo que nos anima hoy en esta fiesta de Todos los Santos», matizó el prelado.
En la festividad de este 1ro de noviembre se recuerda a Todos los Santos. «¿Quiénes son los santos?», se interpela monseñor durante la homilía. Y apunta a dos categorías. «Los que ya conocemos, que le tenemos la devoción. En nuestro mundo hay muchos santos ya conocemos, que son proclamados como santos», explica como la primera explicación.
Va más allá y amplía el concepto al señalar que «hay muchas otras personas que, igual que ellos, han vivido y son anónimos. No los vemos en los altares. En ese grupo de los santos que están en anonimato estamos nosotros», en alusión a los fieles que cada día tratan de vivir con coherencia su vida y se dejan alumbrar por el mensaje de Dios.
«Todos nosotros estamos llamados a la santidad; todos, no hay uno que no esté llamado a la santidad», sentenció Leigue.
Para el prelado, este llamado a la santidad «es una lucha de cada día», un ejercicio permanente para «ser coherente, ser fiel al Señor».
A diferencia de las promesa políticas «que sabemos que duran un rato» y luego se diluyen, «la promesa de Dios nos está diciendo que si somos fieles a lo que Él, tendremos el premio que todos buscamos en la vida eterna».
Para mañana, 2 de noviembre, se recuerda el Día de los Fieles Difuntos. «Recordamos a todos aquellos que han dado su vida por nosotros. Son santos, pero también familiares» y el sentido de la celebración consiste en recordar a los difuntos y dar gracias a Dios por la vida de ellos.
«Mañana daremos gracias a Dios por aquellos que ya han vivido y seguro que los tenemos como santos», remarcó monseñor René Leigue.
Fuente: El Deber
