La chola paceña conquista París


La hora del espectáculo se acerca. Con los ojos cerrados, Bertha Acarapi, Lisseth Pajsi, Sandra Patsi Mayta, Carla Patsi Mayta, Zulema Calle Sirpa y Wara López Quispe se abrazan y forman un círculo, inclinadas ligeramente hacia el centro. “Hazlo por tu hija, por tu comunidad. ¿Cómo quieres que ellos te vean a ti? ¿Qué legado estás dejando tú en este evento?”, se dicen una a la otra. Todas quieren dar lo mejor de sí y mostrarse al público tal como son, naturales y espontáneas; sosteniendo en alto la identidad genuina de La Paz.Un vistoso cholet es el escenario construido por el mismísimo Freddy Mamani, precursor del estilo arquitectónico neo andino. El paisaje se convierte en surreal cuando vemos que esta estructura tan tradicional se erige al interior de la sede de la  Fondation Cartier pour l’Art Contemporain (Fundación Cartier Para el Arte Contemporáneo), en París, Francia. Todo es parte de la exhibición Geometrías Sur: Desde México hasta la Patagonia que organiza esta institución.Todavía en círculo, las orgullosas cholas paceñas abren los ojos y observan en sus pies los wiskus (abarcas de caucho), que dan paso al resto de sus atuendos autóctonos. El diálogo se torna irreverente. “Olvídense de todo. Disfruten. Sean ustedes mismas”. Las miradas comienzan a elevarse y se ven una a la otra, con trajes que las transportan hasta sus comunidades del altiplano, con sus polleras, sacos y mantas que lucen la textura de la lana de oveja y un sombrero borsalino de cuero que deja caer un par de trenzas.

La Morenada hace su ingreso en instalaciones de la Fondation Cartier pour l’art contemporain

Ana Palza, diseñadora y directora del performance, ha preparado 30 atuendos para la ocasión. “La Paz maravillosa está aquí, en París, mostrando a la mujer paceña, la mujer con ñ’eque, que expresa su esencia”, asegura. “No lo hacemos para Cartier ni para la televisión sino para los nuestros, con un simple mensaje: Aquí estamos, y es para quedarnos”, acota Shiela Palza, coordinadora general del espectáculo y hermana de Ana.

“¡Jallalla La Paz, Jallalla Bolivia!” entonan todas en coro y el desfile comienza, enmarcado en los coloridos diseños arquitectónicos de Mamani. Esta fusión de expresiones auténticas crea la ilusión de estar en plena ciudad de El Alto, engañando a propios y extraños. Los aplausos no cesan. “Innovador, muy bello; lleno de seducción, lleno de encanto, autoridad y libertad”, expresa el director de la prestigiosa Fundación Cartier, Hergè Chadés, a los medios de comunicación.Los trajes autóctonos deslumbran con su naturalidad, permitiendo resaltar también algunos accesorios como la rueca para hilar, el chicote de mando y el cetro aymara, que conforman el primer cuadro del desfile. Luego de su primer ingreso, Sandra Patzi destaca que la diferencia de un desfile de modas con lo que se ha mostrado es la naturalidad de la mujer de pollera. “Hemos presentado la ropa del área rural tal como se usa”, afirma. Luego se abren paso los trajes de la chola antigua.



Destaca el colorido de los atuendos de la chola paceña en las calles de París.

Ana destaca el uso del botín de cuero gamuzado y las blusas con encajes, que son cubiertos por una señorial manta antigua. “Usan poca joya pero son todas de oro y perlas”, añade y da paso al tercer cuadro: un homenaje a la arquitectura de Mamani. Trajes de colores intensos y llamativas figuras geométricas resaltan las formas de la mujer de pollera. Vistosas mantas entremezclan la textura de la lana con un estampado de la serie de fotografías de cholets capturadas por el francés Christian Lombardi.

A medida que avanza el espectáculo, los diseños de Ana son cada vez más llamativos e innovadores. Los aplausos continúan  y entonces ingresan los trajes del cuarto cuadro conformado por varias reinterpretaciones, entre las que destacan los trajes de novia antigua, novia moderna y los trajes oscuros que hacen relucir las joyas de oro y plata. Según explica Ana, sus diseños buscan un equilibrio entre la innovación, la originalidad y el respeto a tradición e identidad de la mujer de pollera. “Generalmente me inspiro caminando por las calles. Me fascina caminar por la ciudad de La Paz, especialmente por la Buenos Aires o La Garita de Lima”, afirma.Shiela, por su parte, asegura que se trata más bien de trascender lo innovador con lo genuino. “No es que al francés le guste lo exótico, sino que le gusta lo auténtico”, dice y destaca que Sandra, Bertha, Lisseth, Carla, Zulema y Wara “no son modelos internacionales, pero son modelos y ejemplo para sus comunidades, para nuestro país, como mujeres y como madres”. Son modelos de vida y superación para la mujer indígena de Bolivia.

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En las faldas de la Torre Eiffel, Ana Palza comparte un apthapi junto a las seis cholas.

“Esa es la esencia de este desfile”, concuerda otra de las protagonistas, Bertha Acarapi, quien ejerce el periodismo desde 1992 y cuenta con varios estudios de post grado. “Nosotras somos las primeras mujeres de pollera que estamos llegando a París con un desfile, y para muchos ha debido ser algo nuevo. Pero para nosotras lo que estamos mostrando es parte de nuestra historia, tal como somos”, dice.

Con broche de oro, las seis representantes bolivianas dan cierre al evento. Esta vez lucen trajes de fiesta: la fiesta del Señor Jesús del Gran Poder. Los coloridos trajes están acompañados por misteriosas máscaras que caracterizan a la Morenada paceña. De pronto, Ana se une al grupo y todas, con una sonrisa cautivante, comienzan a bailar al ritmo de las matracas. El público, de múltiples nacionalidades, no aguanta más y se une al baile.Las instalaciones de Cartier se convierten en un pedazo de La Paz festiva, donde  los aplausos se dan a lo más sublime y esencial de una cultura. El extranjero es cautivado por la autenticidad y naturalidad de ese ícono de la paceñidad; sin extravagancias ni plasticidad. Un símbolo cultural que, sin embargo, en su lugar de origen es mimetizado por la precariedad de la rutina y lo cotidiano, opacando un resplandor que, por el contrario, altas personalidades de la cultura mundial de la talla de Hergè Chadés pueden reconocer y valorar a primera vista.El contenido de esta página es patrocinado por la Agencia La Paz Maravillosa del Gobierno Autónomo Municipal de La Paz.¿Une photo s’il vous plaît?Un apthapi  en las faldas de la Torre Eiffel“En cada esquina, cuando salíamos en la mañana para comprar; sencillas, con nuestras polleras, chompita y mantilla; igual nos decían que estamos bellas, que les gustan los colores”, recuerda Sandra Patsi, a su retorno de París a La Paz. “Allá usan colores grises, negros y tierra. No es como acá”, agrega.

Estas cholas paceñas nunca olvidarán aquella frase que las acompañó durante los siete días de estadía en la capital cultual del mundo: une photo s’il vous plaît? (¿una foto por favor?), una frase testigo del resplandor natural de una cultura genuina alrededor del mundo.“La mujer de pollera, orgullosa indígena de Bolivia, recorrió y sentó presencia en cada uno de estos lugares. Y lo hizo porque tiene por detrás una cultura viva y auténtica acá en La Paz”, sostuvo Patricia Grossman, directora de la Agencia Municipal Para el Desarrollo Turístico La Paz Maravillosa, en referencia a lo que significa la presencia de la chola paceña en lugares como el museo del  Louvre, la categral de Notre Damme, el Arco del Triunfo y la famosa Torre Eiffel.Al respecto, Bertha Acarapi reconoce que no domina el francés, pero también que no fue impedimento para disfrutar su estadía. “Cuando hemos ido a los museos yo he entrado tranquila, no he tenido absolutamente ningún miedo. Más bien lo que nos llamaba la atención es que, a cada rato, la gente se sacaba fotos con nosotras”; “une photo s’il vous plaît?”, recuerda.Ana Palza, por su parte, confirma que “no podían avanzar en la calle” ya que decenas de personas aparecían en el trayecto, con la misma frase. “Fuimos (al Louvre) desde las diez de la mañana hasta las siete de la noche. Las chicas no querían salir y han sido más fotografiadas que la Monalisa”, asegura entre risas. “Le daban tanto color al ambiente, tan elegantes son”, concluye, esta vez  mirando al vacío.

Acá en La Paz es diferente, lo cotidiano a veces nos juega como una venda en los ojos. Al mismo tiempo, la mirada del foráneo nos enriquece para valorarnos como cultura. Palza recuerda aquella sensación “indescriptible” al celebrar, entre todas, un apthapi en las faldas de la Torre Eiffel. Y es incuestionable. Cuando los rasgos más esenciales de nuestra cultura se exhiben y celebran en el exterior se hace más evidente la trascendencia de lo que atesoramos en casa. En palabras de Sandra Patzi: “Somos indígenas, somos personas mestizas. No importa el color de piel ni la forma de vestir, siempre lo original es lo mejor”. 

Bertha Beatriz Acarapi(El Alto)“Como mujeres Aymaras tenemos que prepararnos. La Educación  nos abrirá muchas puertas y nuestro pueblo se sentirá orgulloso de nosotras”.Edad: 43 años.Formación: MSc. en Comunicación y Diplomacia de los Pueblos.Profesión: Presentadora de Noticias y consultora de programas sociales.Pasatiempos: Leer, modelar y practicar artes escénicas.

Zulema Calle Sirpa(La Paz)“Sientan orgullo de lo que somos, de nuestra identidad. Sueñen en grande, sean perseverantes y háganlo todo con pasión”.Edad: 24 años.Formación: Ingeniería comercial.Profesión o actividad principal: Modelo de pollera y folclorista.Pasatiempos: Escuchar música, bailar y viajar con la familia.

Wara López Quispe(La Paz)“Luchando podemos llegar muy alto, siempre con respeto y dignidad. La mujer indígena boliviana es y vale mucho; es una mujer fuerte, trabajadora y con ñ’eque”.Edad: 20 años.Formación: Contaduría general.Profesión o actividad principal: Modelo de pollera y estudiante.Pasatiempos: Modelar y mostrar a la mujer de pollera en su plenitud.

Lisseth Olivia Pajsi Serranoi(Prov. Omasuyos de La Paz)“Crecí en el campo y cuando vine a la ciudad la discriminación no fue un impedimento para seguir estudiando. Mis abuelos me inculcaron el orgullo hacia nuestra cultura”.Edad: 25 años.Formación: Ing. civil / Com. social.Profesión o actividad principal: Empresa privada de construcción.Pasatiempos: Modelaje y estudios académicos.

Carla Patsi Mayta(La Paz)“Cada una de nosotras tenemos habilidades diferentes que debemos explotar y jamás sentirnos menos. Y si te caes, entonces debes levantarte”.Edad: 20 años.Formación: Contaduría pública.Profesión o actividad principal: Recursos humanos en una entidad financiera.Pasatiempos: Modelaje.

Sandra Zulema Patsi Mayta(La Paz)“Las mujeres bolivianas estamos para romper fronteras. Que nada te detenga para salir adelante. ¡Tu sí puedes!”.Edad: 28 años.Formación: Contaduría general.Profesión o actividad principal: Presentadora de TV y Modelo.Pasatiempos: Macramé y costura.Fuente: paginasiete.bo