La joya más valiosa de Bolivia estuvo perdida por 15 horas. Fue hurtada al custodio que la tuvo con él, en su mochila, durante más de 20 días.

El 8 de agosto, dos días después de las fiestas patrias, el país despertó con una noticia increíble: la Medalla Presidencial había sido robada. La joya de oro engarzada con esmeraldas fue mandada a hacer en 1825, cuando se creó la República, como obsequio al primer presidente de Bolivia, Simón Bolívar, quien tras su muerte la heredó al país. La presea es de valor incalculable.
Pero más increíble que la noticia fueron las circunstancias en que la joya más importante y simbólica del país se perdió. Su custodio, el teniente del Ejército Roberto Juan de Dios Ortiz Blanco, la había tenido en su mochila desde el 12 de julio, cuando la presea fue sacada de las bóvedas del Banco Central de Bolivia -sin cumplir el protocolo establecido por ley. La noche del 7 de agosto la dejó en su vehículo, en las puertas de un prostíbulo de la ciudad de El Alto, de donde fue robada, según mostraban las cámaras de seguridad activadas en el lugar.
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Desde el 15 de julio, el militar llevó la joya en su mochila a todos los actos en los estuvo presente el presidente Evo Morales, para que éste luciera la joya. Desde el aniversario de La Paz, hasta el 6 de agosto (Día de la Patria), en Potosí. El 7 de agosto regresó a la sede de Gobierno con la misión de estar el 8 de agosto en Cochabamba, para la celebración del aniversario de Ejército, y entregársela a Evo.
Y ese 7 de agosto fue normal para el oficial, que unas horas antes del vuelo que lo llevaría a Cochabamba decidió ir al peluquero, darse un baño en su casa y, finalmente, salir rumbo al aeropuerto de El Alto. Pero se atrasó y perdió el avión. El siguiente partía en un par de horas.
A modo de “hacer hora”, el militar decidió ir a la zona de lenocinios de la cuidad de El Alto, la 12 de Octubre, llevando la Medalla Presidencial en su mochila.
Llegó al lugar, estacionó el vehículo que manejaba, cubrió la mochila donde llevaba la invaluable joya con una colcha. Entró al prostíbulo, “hizo dos piezas” -según sus declaraciones-, y cuando pensó que era buen momento para salir del lugar, y dirigirse nuevamente al aeropuerto, al subir a su vehículo se encontró con que la mochila no estaba y, por tanto, tampoco la alhaja.
El oficial volvió al prostíbulo y –según testigos– prácticamente enloqueció intentando descubrir a los autores del robo. Como sus intentos –que llegaron a la violencia– no dieron resultado, se vio obligado a reportar la pérdida.
A primeras horas del 8 de agosto, el Ministerio de Defensa emitió un comunicado, que en su parte central decía: “En la avenida Jorge Carrasco, entre la calle 8 de la zona 12 de Octubre, a horas 20:00 a 20:30, aproximadamente, del día de ayer martes 7/08/18 del interior de un vehículo de color azul, con placa de control 4033-FXR. Los delincuentes sustrajeron una mochila negra, en cuyo interior se encontraba la Medalla y la Banda Presidencial”.
Mientras el país no terminaba de salir del asombro, el presidente Morales asistía al aniversario del Ejército sin la alhaja. Pero, cerca al mediodía, Jorge Tejerina, presentador de televisión de Unitel, recibió una llamada telefónica. Alguien que no se quiso identificar -se presume uno de los ladrones- le indicó que la Medalla Presidencial estaba en la misma mochila del teniente Ortiz en la puerta del templo de San Pedro. El presentador llegó al lugar con la Policía y acompañado de cámaras. La valiosa presea estaba ahí. El país ya respiraba tranquil .
¿El responsable? El teniente Ortiz fue dado de baja. Según reportes policiales, tenía antecedentes por el delito de lesiones y prestaba servicio en la Casa Militar. El general Alberto Mansilla, encargado de la seguridad de la Medalla Presidencial, fue destituido, porque no hizo cumplir los protocolos para resguardar el símbolo patrio.
Página Siete / Ivone Juárez / Periodista