Los goles de Botero están de vuelta


San José le quitó ayer el invicto a Bolívar (3-2) y mucho tuvo que ver para ello la actuación de Joaquín Botero, autor de dos goles del santo y del pase para el restante, convertido por el brasileño Luiz Carlos Vieira. Botero, en su primera vez luciendo en el fútbol boliviano una camiseta que no fuera la de Bolívar, ‘vacunó’ a su ex equipo con dos perfectas definiciones y fue el jugador desequilibrante, la figura mientras estuvo en el terreno de juego. Las características de Botero no han cambiado, sigue siendo el jugador rápido —y de aparición fantasmal en el área contraria—, a pesar de que no está en su mejor forma física, y preciso en la definición. Bolívar comenzó bien si se toma en cuenta el gol de Zé Carlos a los 12 minutos, quien después de jugar con Cardozo y tras recibir la devolución de éste por el medio, anotó con un fuerte disparo, a media altura, superando a Lampe. San José acusó el golpe pero de manera positiva, hasta entonces se había dejado llevar por el juego de la Academia, pero de ahí en más tomó el control y comenzó a generar fútbol ofensivo y a acercarse con peligro al pórtico defendido por el joven guardameta Quiñones.

Vieira y Botero, de cabeza, avisaron; y Juárez estuvo a punto de abrir la cuenta, pero su disparo a quemarropa, con arquero vencido, fue interceptado por un zaguero. Los problemas se acrecentaron en la zaga de Bolívar por los movimientos de Botero, que a los 34’, con gran esfuerzo, logró conectar un centro desde la derecha y de cabeza dejó el balón servido para que Vieira, tirando de zurda, convirtiera el tanto del empate ante defensores celestes que se quedaron estáticos. El cuadro paceño logró equiparar el partido en cuanto a situaciones de peligro sólo a través de jugadas a balón parado, que son su fuerte: dos disparos —bien colocados— de Cardozo obligaron a Lampe a enviar el esférico al tiro de esquina. Botero se estrenó esta temporada como goleador a los 43’, tras un balón largo de Bejarano ‘pivoteado’ por Luiz Carlos; el pique dejó desenchufado a Frontini, pero no a Botero, que ante la salida de Quiñones ‘colgó’ con gran maestría, dejándolo en el camino para luego empujar la pelota con destino de red. Ni bien se reanudó el partido —después del descanso—, la figura de Joaquín volvió a lucir con una acción personal, aunque con complicidad de los zagueros que hicieron todo para dejarle el camino libre, así que Botero agradeció y definió (4’) como el maestro del gol que es ante la estéril salida de Quiñones. El gol de Damir Miranda, dos minutos después, con un lindo disparo de derecha, pegándole de primera, achicó las cifras, pero éstas nos se movieron hasta el pitazo final. Diego Rivero (11’) tuvo el empate en sus pies, pero se asustó en la definición cuando estaba solo frente al arco, mientras Cardozo, una vez más de tiro libre, volvió a probar los reflejos de Lampe, quien respondió de buena manera. Juárez, por el lado santo, tuvo dos ocasiones más, ambas desperdiciadas, una cedida por Botero antes de que éste se marchara del campo reemplazado por Marcos Paz. Ganó San José, pero fue la tarde de su nuevo ídolo, sin discusión.

Fuente: Unitel.



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