Verónica Ormachea

Que ingenua fue la comunidad internacional al creer queingresaría la ayuda humanitaria a Venezuela pese a que estaba encabezada por elpresidente interino Juan Guaidó. El dictador Maduro traicionó a su pueblo. Nosólo cerró las fronteras sino que ordenó quemar los camiones con provisiones ytuvieron que retroceder. Mientras se observaba la barbarie de la tiranía, eraconmovedor ver a los venezolanos tratando de salvar las provisiones. Lograron,sin embargo, llevar algunas por otros caminos.
Qué se podía esperar de un tirano que bloqueó la fronteracon Colombia con cisternas y contenedores, cerró la frontera con Brasil y lamarítima con las Antillas Holandesas sitios donde se encuentran apostadas milesde toneladas con alimentos y medicamentos para salvar a 300.000 venezolanos quemueren de hambre y enfermedades.
Maduro, en tanto, bailaba ante sus seguidores y más aisladoque nunca reiteraba que EEUU pretende invadirlos. Hecho que le convendríaporque lo victimizaría y su país saldría del caos. No es, sin embargo,recomendable para Venezuela.
El mundo reza por Venezuela. Sus habitantes desesperados hanadelgazado 11 kilos promedio por persona y ha brotado el sarampión por falta devacunas.
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¿Se creyó que las FFAA se pondrían del lado correcto de lahistoria? Otra ingenuidad. No, bajo la dictadura de Maduro desesperado poratornillarse en el poder para encubrir sus actos de lesa humanidad, violacionesde DDHH, corrupción, narcotráfico y ser responsable de la destrucción de supaís.
Ni la presencia de los presidentes de Colombia, Chile,Paraguay, el Secretario de la OEA ni el millón de venezolanos voluntarios quese ofrecieron a buscar la ayuda a la frontera colombiana lograron romper elcerco.
Al tratar de ingresar la ayuda, los venezolanos pacíficos ydesarmados, fueron atacados por las FFAA con gases lacrimógenos y disparadoscon perdigones. Hubo 5 muertos y 280 heridos. Nadie puede contra lasarmas.
Era conmovedor ver a uniformados, con lágrimas en los ojos,desertar en la frontera para no ser torturados y encarcelados como los que sesumaron a Guiadó. Más de 150 militares temen las represalias contra susfamilias. Según el presidente interino, 80% de los militares están con laoposición.
Los grandes ausentes fueron la ONU y la Cruz RojaInternacional, más aun cuando están en conocimiento sobre la trágica realidadque vive Venezuela. Fue deplorable que el secretario de la ONU Guterreshaya recibido al “canciller” venezolano. Le reiteró que la ONU seguiráactuando de acuerdo con los principios de humanidad, neutralidad, imparcialidade independencia. Y continuará trabajando con las instituciones venezolanas paraayudar a las personas necesitadas.
Pues, debería estar trabajando con Guaidó, reconocido pormás de 40 países. La alta comisionada de la ONU para los DDHH Bachelet,sólo instó al gobierno que “deje de emplear el uso excesivo de la fuerza contramanifestantes desarmados”.
Si la ONU hubiese encabezado el convoy con sus movilidades ybanderas, probablemente la Policía Bolivariana no los hubiese atacado.
¿Y la Cruz Roja Internacional? Fue otra vergüenza. Emitieronuna declaración que decía que deben «garantizar el cumplimiento de sumisión exclusivamente humanitaria» y «de acuerdo a los PrincipiosFundamentales de Imparcialidad, Neutralidad e Independencia».
¿Si ésta no es una crisis humanitaria, qué es? Es importantecuestionar la funcionalidad de dichas organizaciones que utilizan la retóricaen vez de actuar en casos de emergencia.
Por su parte la UE condenó la violencia.
Ante un futuro incierto y desesperado, Guaidó ha vuelto apedir ayuda internacional y afirmó que todas las opciones están abiertas parasalvar a su país. Se reunirá con el Grupo de Lima a la que asistirá Pence,vicepresidente de EEUU. Pompeo dijo que los días de Maduro “están contados”.
No nos quepa la menor duda que Maduro y su cúpulagubernamental serán juzgados por la Corte Penal Internacional que juzgacrímenes y acciones de lesa humanidad y que es independiente de la ONU.