El Gran Mamoré, que ayer anegado de agua y barro, volvió a constituirse en un duro reducto para el Tigre, que debió mascullar un empate (1-1) ante Real Mamoré, siendo que mereció un mejor resultado. Los atigrados futbolísticamente expusieron un mejor juego. Bien parados en defensa y con juego agresivo, pero la falta de eficacia que arrastra desde el año pasado les pesó otra vez. Precisamente por ello es que el empate le sabe agridulce al Tigre, porque de concretar una de las opciones que por ejemplo tuvo Pablo Escobar, la historia sería otra.
El local tuvo un buen inicio, dominó, presionó, pero luego fue impreciso y cuando estaba en desventaja volvió a apelar a su coraje para igualar.Contó con la regularidad de Juan Pablo Fernández, su mejor hombre y el impulso de Felipao y Carlos Molina, en el ataque. En la primera parte, los atigrados controlaron el partido desde el minuto 20, pese a que antes Escobar a los 10’, sólo ante Juan Carlos Robles se perdió la apertura (remató a las manos del portero).
La jugada se repetiría a los 38’, esta vez el balón salió apenas desviado. La mejor acción del partido fue para Mamoré a los 27’, cuando desde 35 metros, Miguel Camacho remató fuerte y elevado, y Daniel Vaca en una espectacular acción desvió el balón. Cambios decisivos se dieron para ambos en el complemento. Nelvin Soliz y Enrique Parada, para los atigrados, ingresaron y protagonizaron la jugada del gol a los 61’.
Parada desbordó, envió un centro pasado para que Soliz, desde atrás, sólo empujara el balón para el tanto visitante.El brasileño Calheira contó con otra ocasión a los 72’, pero definió erradamente. Cuando los atigrados controlaban el juego, los recién ingresados en el local, Emerson Felipe y Carlos Molina, también fueron decisivos para el empate. Una gran acción individual del primero permitió a su compañero empatar a los 83’ mediante un remate de primera. Ninguno dispuso de tiempo para más.
Fuente: Unitel.
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