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Fuente: Muro de Oscar Ortiz
En un nuevo episodio del espacio digital “De Frente con Oscar Ortiz”, Maggy Talavera habló sobre la libertad de expresión en Bolivia, Jaime Aparicio analizó el convulso escenario político latinoamericano y Verónica Osorio dio detalles sobre los números de la pandemia.
“En libertad de prensa, Bolivia está en la zona roja”
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En el primer segmento, Oscar Ortiz habló con Maggy Talavera, destacada periodista boliviana con más de 36 años de experiencia, formada en la Universidad de Rio Grande do Sul, fundadora del Semanario Uno y conductora de “Periodismo Sin Photoshop” en Radio Marítima.
Talavera dijo que la situación de la libertad de prensa y expresión en Bolivia “no es de las mejores”, y que de acuerdo a un informe de Reporteros Sin Fronteras el país se encuentra en el punto 4 en una medición de 1 a 5, situándose “en la zona roja”.
“A lo largo de todos los años en el periodismo siempre viví contratiempos por restricciones, pero nunca en niveles tan preocupantes como a lo largo de los últimos años bajo el gobierno del MAS, donde muchos colegas fueron despedidos de sus medios por presión del poder político”, remarcó.
La comunicadora dijo que entre los mecanismos de presión gubernamental hacia los medios están “las fiscalizaciones por encima de lo que establece la ley, de Impuestos Internos o de la Ley General del Trabajo”, así como “la pauta publicitaria, que debería distribuirse de acuerdo a la audiencia y no por favoritismo político”.
“La forma más triste de censura es la autocensura. Ya no se necesita un controlador del Ministerio de Gobierno: son los mismos jefes de redacción los que están midiendo qué es lo que se puede decir”, subrayó.
Sobre el auge de las redes sociales, Maggy Talavera dijo que las valora como “un mecanismo directo para expresarse, que ha servido para que los periodistas seamos autocríticos y no nos creamos dueños de la información”.
“Para pelear por la libertad de prensa hay que convencer a la gente de que este no es un problema sólo de los periodistas. La calidad de una democracia se mide por la libre expresión”, concluyó.
En su balance, Ortiz dijo que la libertad de expresión y de prensa es “fundamental para conocer los abusos, las denuncias de corrupción, y para comunicar el sentir de la opinión pública”. Añadió que estas libertades son “una garantía para el conjunto de la sociedad”.
“Hay una maquinaria regional para desestabilizar democracias”
En la segunda parte, Oscar Ortiz dialogó con Jaime Aparicio, abogado y diplomático boliviano con estudios en el Instituto de Estudios Políticos de París, quien se desempeñó como viceministro de relaciones exteriores, embajador ante los Estados Unidos, embajador en misión especial ante Naciones Unidas, representante permanente ante la OEA y representante alterno ante la Unesco.
Aparicio dijo que “si bien cada país tiene su especificidad, hay un gran malestar social en la región”, que ha generado diversas crisis de confianza en el sistema político y de la clase media, como en Chile y Colombia.
“Hay mucho desempleo en la juventud, desconfianza en la política tradicional y emergencia de nuevos actores. Surgen protestas justificadas, que son utilizadas por sectores ideológicos que están buscando otras cosas, con una estructura regional bien organizada, basada en la experiencia de 60 años de la revolución cubana en desestabilizar países”, alertó.
El diplomático consideró que las democracias liberales enfrentan solas estos desafíos, mientras que enfrente tienen a “una maquinaria regional e internacional”.
Aparicio opinó que en la crisis colombiana se conjugan tres factores: “el vandalismo, Maduro y el crimen organizado”, añadiendo que la injerencia del mandatario venezolano parece seguir “el mismo recetario que se aplicó a Sánchez de Lozada, esperando que intervenga el ejército y que hayan muertes para activar sus ONGs”.
Sobre el conflicto institucional en El Salvador, señaló que el presidente Bukele “comete el mismo vicio que el Grupo de Puebla, de instrumentalizar los órganos del Estado”, poniendo a su país en una “situación paralela a la de otros regímenes autoritarios”.
El diplomático también comentó acerca del diálogo que tiene lugar en Venezuela para ir a un nuevo proceso electoral, donde lo crucial será “quién vigila la transparencia de las elecciones, si la Unión Europea y la OEA podrán asistir”.
Por su parte, Ortiz coincidió en el riesgo para las democracias de las “protestas desvirtuadas, con la articulación de lo que antes se llamó el Foro de San Pablo”, exhortando a los gobiernos a “evitar caer en estas trampas y fortalecer los sistemas políticos de la región”.
“Con una población enferma no hay economía saludable”
En la tercera parte del espacio digital, Oscar Ortiz conversó con Verónica Osorio, economista especializada en salud pública y epidemiología, con maestría en La Sorbona y candidata al doctorado en el University College de Londres, quien ha trabajado para el BID, el Banco Mundial y Naciones Unidas.
Osorio subrayó que “con una población enferma no hay economía saludable”, comentando los vínculos entre la actividad económica y las políticas de salud pública.
La experta dijo que el área de salud es parte de “objetivos transversales para reducir la pobreza” y recomendó que los gobiernos tengan “una vista de largo plazo” en el tema.
En cuanto a las cifras de la pandemia, la economista señaló que en esta tercera ola “conocemos mucho más sobre cómo evoluciona, las cepas y el impacto sobre diferentes poblaciones”.
“La tercera ola ataca más a la población joven, entre 25 y 40 años. Es la población económicamente activa, la que está en las calles esparciendo la enfermedad”, advirtió.
Osorio añadió que “Cochabamba está liderando la tercera ola” y que “el pico a nivel nacional se dará a mediados de junio”.
La experta también comentó las proyecciones sobre nuevas pandemias que podrían darse en los siguientes 10 años, recomendando “invertir en prevención y educación”.
En el cierre, Ortiz destacó la relación entre economía y salud como “fundamental para un verdadero desarrollo sostenible” y lamentó las “décadas de aplazo con políticas estatales que han promovido el despilfarro de recursos”. También recordó la importancia de la responsabilidad individual y de la cultura de la prevención. “La pandemia nos debe enseñar”, subrayó.
