Como sucedió con Rousseff, el carisma del ex presidente de Brasil fue clave en la victoria de Fernando Haddad en San Pablo. Tras superar al cáncer, participó activamente en la campaña.
Dos años después de alzar al Gobierno a su delfín, la entonces casi desconocida ministra del Gabinete Civil, Dilma Rousseff, el ex presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva confirmó este domingo el poder de su carisma, al convertir al candidato de su Partido de los Trabajadores (PT), Fernando Haddad, en nuevo alcalde de San Pablo.
Tal como Rousseff al inicio de la campaña presidencial de 2010, Haddad -un abogado con postgrado en economía y filosofía que inició su carrera política en 2001- era un virtual desconocido del electorado cuando ingresó en la disputa por la Alcaldía de la mayor metrópolis brasileña, designado por un "dedazo" de Lula,
Pese al desgaste que supuso el tratamiento contra un cáncer de laringe diagnosticado hace un año, Lula participó intensamente en la campaña de su ex ministro de Educación. Con su carisma logró conquistar votos para su candidato, que inició la disputa con un tres por ciento de las preferencias y este dominho resultó elegido con una ventaja de diez puntos porcentuales sobre el ganador de la primera ronda del 7 de octubre, José Serra, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB).
En la recta final de la campaña, Lula se refirió con ironía a las críticas que recibió por su opción por Haddad, a quien los detractores definían como "una farola", al aludir al hecho de que se trataba de un candidato sin tradición política y un virtual desconocido para los electores. "Cuando lo propuse, dijeron que yo estaba eligiendo a una farola. Cuando lancé a Dilma (Rousseff), también era una farola… De farola en farola, nosotros iluminaremos a todo el Brasil", afirmó.
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En los mítines, Lula aprovechó el hecho de ya no ser presidente para atacar duramente a los adversarios del PT y para rechazar la condena impuesta este mes por el Supremo Tribunal Federal (STF) a importantes líderes de su partido acusados de vínculos con el llamado "escándalo del mensalao", que estalló en 2005, cuando se reveló que pagaban sobornos a legisladores a cambio de su apoyo al Gobierno en el Congreso.
Pese a que la Corte Suprema confirmó la existencia del esquema ilegal en el juicio iniciado en agosto -y que no terminará antes de noviembre-, Lula sostuvo que no hubo pago de sobornos, y que las denuncias en este sentido reflejaron "un intento de golpe" contra su Gobierno.
La agresiva estrategia adoptada por Lula para combatir al PSDB logró un éxito evidente e impuso a los socialdemócratas "la peor derrota de la historia del partido", según las palabras de uno de los fundadores del PT, el actual ministro de Educación Aloízio Mercadante.
El traspié fue reconocido por el principal líder del PSDB, el ex presidente brasileño Fernando Henrique Cardoso, quien admitió que el partido necesita buscar a nuevos políticos para atraer a más electores. "Necesita volver a tener una actitud mucho más cercana a lo que siente el pueblo", y debe "estar alineado con el futuro".
Para los analistas, al conquistar el comando de San Pablo, el PT dispone a partir de ahora de un puesto clave para su proyecto de reconquistar en los comicios de 2014 la gobernación del estado, que desde hace más de dos décadas está en manos de los rivales socialdemócratas.
A partir de la toma de posesión de Haddad, el 1º de enero de 2013, el PT espera convertir la ciudad en una "vidriera" para atraer votos para el PT y derrotar en las urnas al actual gobernador socialdemócrata Geraldo Alckmin, probable candidato a la reelección en 2014.
Fuente: Infobae

